La experiencia del INEGI en la realización de la Encuesta Nacional de Vivienda (ENVI) 2020

  • Por Edgar Vielma Orozco
  • y Octavio Heredia Hernández.

La ENVI 2020 proporciona un mejor conocimiento de la situación de la vivienda en México, así como de sus problemas asociados. El presente texto describe el proceso mediante el cual se desarrolló este ejercicio estadístico y de producción de información.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) es responsable de generar las estadísticas básicas del país. Por ello realiza censos y encuestas nacionales, e integra los registros administrativos sobre los temas de interés nacional, suministrando al Estado y a la sociedad con información de calidad, pertinente, veraz y oportuna. Todo esto de acuerdo con los principios de accesibilidad a la información, transparencia, objetividad e independencia.

La reciente Encuesta Nacional de Vivienda (ENVI) 2020 cubre vacíos de datos y da atención a diversas peticiones de información, como dar seguimiento a la Agenda 20301 o a los planes y programas del país en materia de vivienda, entre los que destacan, el Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024 y el Programa Nacional de Vivienda 2019-2024.

El objetivo del presente texto es describir el desarrollo de la ENVI 2020 bajo las fases del Modelo del Proceso Estadístico y Geográfico (MPEG)2 (véase figura 1), mediante el cual el INEGI da seguimiento a los programas estadísticos y con ello a la producción de información.

Etapas de desarrollo de la ENVI 2020

  1. Documentación de necesidades

Fue necesario, primero, identificar la necesidad de información y la documentación que serviría de sustento al programa estadístico. A mediados de 2019 surgió la necesidad de actualizar la información del sector vivienda mediante una encuesta especializada. Cabe señalar que ya en 2014 se había realizado un primer levantamiento de la ENVI, en el que se obtuvo información sobre los gastos y tiempo de construcción de los hogares destinados a autoproducción, autoconstrucción, ampliación, reparación, mantenimiento, remodelación y adquisición de la vivienda principal o sus segundas viviendas, así como los gastos derivados de su uso. Su objetivo estuvo enfocado en la construcción de la Cuenta Satélite de Vivienda.3

  El Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit) planteó al Inegi la realización de una nueva encuesta para generar un panorama amplio sobre la situación de la vivienda en el país, ahondando en las necesidades y demandas de la población.

Se desarrolló, entonces, una investigación documental inicial, la identificación de la información disponible al momento en el país y los temas que podían atender los requerimientos de innovación en una encuesta de vivienda.

El sustento del proyecto se basó en documentos internacionales, como ONU-Hábitat (Infonavit, 2018), el Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (Organización de las Naciones Unidas [ONU], 1948), lo establecido en la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Se puso especial atención en que las variables incluidas en el cuestionario atendieran los siete criterios de vivienda adecuada propuestos por la ONU.

Una vez realizada la investigación documental se elaboró una primera propuesta de objetivo y temática de la encuesta, con base en la detección de necesidades y los antecedentes de información. Posteriormente se llevaron a cabo reuniones de trabajo con representantes del sector especializados en el tema, como el Infonavit −en calidad de institución convocante−, el Fondo de la Vivienda del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (Fovissste), la Sociedad Hipotecaria Federal (SHF) y la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu). Esto permitió robustecer el objetivo y estructura conceptual de la encuesta, la cual mantendría comparabilidad temática con la ENVI 2014 y se enriquecería de forma importante en cuanto a profundización y amplitud de temáticas sobre vivienda.

Finalmente, hacia finales de 2019, el Infonavit y la SHF, en coordinación con el Inegi, establecieron el compromiso de llevar a cabo el segundo levantamiento de la ENVI. La fase de detección de necesidades estuvo acompañada del plan de viabilidad técnica y económica, con apartados como la calendarización o programación de actividades necesarias (en los que se consideró realizar el levantamiento a finales del primer semestre de 2020), el presupuesto y los costos, así como la definición de los recursos humanos y materiales requeridos. De mucha relevancia fue determinar el interés por contar con resultados de la encuesta representativos a nivel de entidad federativa.

  1. Diseño

Se realizó el diseño del programa estadístico, que incluye el diseño conceptual, estadístico, de sistemas y de los procesos operativos.

El diseño de la ENVI 2020 consideró las temáticas incluidas en la ENVI 2014. Sin embargo, también se buscó responder a nuevas necesidades de información estadística, por lo que la encuesta fue robustecida con temas novedosos. Principalmente:

  • Satisfacción de la vivienda y con el entorno
  • Necesidad de adquirir una vivienda nueva
  • Algunas de las variables que incluyen estos temas son:
  • Necesidad de ampliar o reparar la vivienda
  • Motivos por los cuales los habitantes viven allí
  • Grado de satisfacción con los espacios y acceso a servicios
  • Necesidad de hacer adecuaciones a la vivienda
  • Calidad de los espacios públicos
  • Relación con los vecinos
  • Posibles riesgos de desalojo

Asimismo, se buscó cuantificar las viviendas que en el hogar y sus integrantes requieren, determinar el tipo de demanda (compra, construcción o renta), así como los motivos que explican la preferencia para optar por ese tipo de adquisición.

Ajustes al diseño: nuevas necesidades por la pandemia

Con la irrupción de la pandemia por la COVID-19, y en respuesta a las medidas aprobadas por el Consejo de Salubridad General el 30 de marzo de 2020, el Inegi se vio obligado a detener el levantamiento de encuestas que involucraran entrevistas cara a cara para minimizar la exposición de su personal y de las y los informantes. A pesar de ello se continuó trabajando para mantener el flujo continuo de los programas de información, así como responder a los temas emergentes de información que surgieron durante el contexto de la pandemia.4

En el caso de la ENVI 2020 –originalmente programada para aplicarse entre los meses de mayo y julio de 2020–, fue posible realizarla en octubre y diciembre, una vez que las autoridades sanitarias del país permitieron retomar actividades para el trabajo en campo. Durante este lapso se identificó la oportunidad de ampliar el período de registro de los gastos de las viviendas. Así, además de captar los gastos en construcción, reparación y remodelación de la vivienda durante 2019, se agregaron secciones similares para los gastos en el mismo 2020, puesto que el período de recolección daba oportunidad de captar información para ambos años.

Asimismo, se agregaron tres variables para medir el impacto de la pandemia:

  • La primera para detectar cambios en la satisfacción de la vivienda.
  • La segunda para identificar necesidades de adaptación en algún área de la vivienda (por estudio o trabajo desde casa) por el confinamiento.
  • La tercera fue para conocer si hubo algún impacto económico o dificultad para pago de crédito o hipoteca, o renta de la vivienda.

Si bien la inclusión de nuevos temas y ajustes en el cuestionario fue un punto de presión a todos los procesos, dado el avance en el que se encontraba el proyecto, el momento que se vivía por la pandemia ameritaba considerar estos ajustes para obtener información de la máxima actualidad.

  1. Construcción

Esta fase tuvo por objeto construir y probar la infraestructura informática, así como los componentes, aplicaciones y servicios de software, para crear un ambiente operacional completo que permitiera ejecutar la producción de información, así como la ejecución de pruebas que lo acreditaran.

Como complemento al diseño del instrumento de captación se hicieron pruebas de cuestionario en papel, de diciembre de 2019 a marzo de 2020. Durante abril y mayo se realizaron pruebas del cuestionario electrónico para corroborar secuencias, validaciones, pases y su funcionamiento. Posteriormente, una vez ajustada la inclusión de preguntas referentes a gastos en vivienda durante 2020, nuevamente se llevó a cabo una serie de pruebas y revisiones.

La estrategia de procesamiento de datos comprendió la utilización de equipos Mitsui para la captura de la información, la revisión de la integridad de la muestra, así como los procesos de transferencia y respaldo de archivos para hacer llegar la información levantada a las oficinas centrales. Se empleó el sistema Iktan, del Inegi, cuyo objetivo es dar seguimiento a todas las etapas de un proyecto estadístico del instituto.

  1. Construcción

Esta fase tuvo por objeto construir y probar la infraestructura informática, así como los componentes, aplicaciones y servicios de software, para crear un ambiente operacional completo que permitiera ejecutar la producción de información, así como la ejecución de pruebas que lo acreditaran.

Como complemento al diseño del instrumento de captación se hicieron pruebas de cuestionario en papel, de diciembre de 2019 a marzo de 2020. Durante abril y mayo se realizaron pruebas del cuestionario electrónico para corroborar secuencias, validaciones, pases y su funcionamiento. Posteriormente, una vez ajustada la inclusión de preguntas referentes a gastos en vivienda durante 2020, nuevamente se llevó a cabo una serie de pruebas y revisiones.

La estrategia de procesamiento de datos comprendió la utilización de equipos Mitsui para la captura de la información, la revisión de la integridad de la muestra, así como los procesos de transferencia y respaldo de archivos para hacer llegar la información levantada a las oficinas centrales. Se empleó el sistema Iktan, del Inegi, cuyo objetivo es dar seguimiento a todas las etapas de un proyecto estadístico del instituto.

  1. Captación

Durante esta fase se captan los datos necesarios y se obtienen los metadatos para la generación de los productos de información estadística. Una de las actividades principales es la capacitación del personal involucrado en la encuesta, tanto a nivel de las oficinas centrales del Inegi –en Aguascalientes–, como en cada una de las entidades del país. La estrategia de capacitación fue en modalidad presencial y de tipo cascada,[i] tomándose las debidas precauciones sanitarias.[ii]

  1. Durante esta fase se captan los datos necesarios y se obtienen los metadatos para la generación de los productos de información estadística. Una de las actividades principales es la capacitación del personal involucrado en la encuesta, tanto a nivel de las oficinas centrales del Inegi –en Aguascalientes–, como en cada una de las entidades del país. La estrategia de capacitación fue en modalidad presencial y de tipo cascada,5 tomándose las debidas precauciones sanitarias.6La etapa de recolección de información comprendió del 26 de octubre al 18 de diciembre, período durante el cual las y los entrevistadores visitaron cada una de las 63 987 viviendas que conformaron la muestra, identificaron a las y los informantes adecuados y aplicaron el cuestionario electrónico.

Es de reconocer que, no obstante la algidez de la pandemia por la COVID-19 y las condicionantes alrededor de ello durante el operativo, para la ENVI 2020 se obtuvo información de un total de 55 147 viviendas.

En el transcurso de esta fase del proceso se realizó un seguimiento y control de la muestra del operativo. En específico, se llevó a cabo durante las primeras semanas un seguimiento presencial para retroalimentar en temas conceptuales. Estas acciones permitieron monitorear la calidad y los avances que se registraron para alcanzar las metas y objetivos propuestos, adoptar medidas preventivas o correctivas de manera oportuna y promover mejores prácticas en el levantamiento. Durante toda la fase se contó con una plataforma web como sitio colaborativo (sitio SharePoint), donde se publican avisos para dar indicaciones importantes y también se realizan diálogos abiertos (consultas) de intercambio de información.

Es de reconocer que, no obstante la algidez de la pandemia por la COVID-19 y las condicionantes alrededor de ello durante el operativo,7 -para la ENVI 2020 se obtuvo información de un total de 55 147 viviendas.8

  1. Procesamiento

En esta fase se preparan los datos captados para el análisis mediante procesos de transformación, como la clasificación, codificación, revisión, validación, edición e imputación, conservando el registro de los procesos que transforman a cada dato de entrada. Asimismo, se calculan nuevas variables, unidades, ponderadores y agregados, así como se preparan los archivos del conjunto de datos procesados.

Una vez concluida la captación, y de forma centralizada, el equipo de trabajo responsable del proyecto revisa la integridad de la base de datos, compartiéndola con las áreas involucradas en el proceso, para la revisión y análisis de la información captada, a fin de asegurar su calidad. La validación central comprende la revisión de la consistencia de la información a través de consultas y filtros que permitieron analizar las respuestas a determinadas preguntas, así como su congruencia respecto de las respuestas obtenidas en otras con las que guardan relación.

  1. Análisis de la producción

Su finalidad es asegurar que la información producida sea apta para su propósito. Por ello se verificó que la calidad de los resultados obtenidos, la cobertura de la población y las tasas de respuesta fueran las requeridas, y que no hubiera sesgos o falta de cobertura derivado de estos aspectos. Se compararon con el ejercicio anterior de 2014 y también se confrontaron con la información de otros proyectos, a fin de detectar inconsistencias en los resultados obtenidos; de esta forma se validaron en comparación con las expectativas y la información existente.

Al tratarse de estimaciones generadas a través de una muestra, el análisis de la producción se lleva a cabo considerando el margen de error de cada estadística de interés, a través de errores estándar, coeficientes de variación e intervalos de confianza. Ahora, si bien la comparabilidad y consistencia con otras fuentes de información ha sido verificada, este tipo de proyectos requiere mayor análisis por parte de usuarios expertos y académicos, que además han de tener en cuenta la naturaleza de cada una de las variables captadas para profundizar en el análisis, uso y explotación de sus datos.

  1. Difusión

Una vez liberadas la base de datos y una serie de tabulados se analizó la información más relevante del proyecto y se elaboraron productos que acompañaron su publicación en la página del Inegi,9 así como toda la documentación metodológica de la encuesta.

La difusión del proyecto se realizó ante los medios de comunicación nacionales de forma presencial –con las medidas sanitarias pertinentes– y al público general de forma virtual, el 23 de agosto de 2021.

  1. Evaluación

En esta fase se decide si el siguiente ciclo de producción de información debe realizarse utilizando las mismas especificaciones de necesidades, diseño y construcción, o si se requiere implementar alguna mejora.

En el caso de la ENVI 2020, el proceso de evaluación se construye desde el Inegi con la recopilación y análisis de la experiencia a lo largo de las siete fases anteriores, y a la vez se robustecerá de la mano con las y los usuarios de la información, a partir del uso, explotación y difusión de la encuesta, para que en un futuro podamos contar con un tercer levantamiento de información.

El trabajo en campo: aplicación de la encuesta y recolección de información

Detrás de la ejecución de cada proyecto, hay un intenso trabajo en el proceso de recolección de información. Es el personal operativo de campo quien, como ellas y ellos mismos dicen, son la primera línea de contacto de la gente con el Inegi, y sin su compromiso y empeño, ninguna encuesta sería posible.

Para cubrir la muestra de la ENVI 2020 –cercana a 64 000 viviendas–, hubo que desplegar un “ejército” en el país durante las ocho semanas que duró la etapa de levantamiento de información: 568 personas, para ser exactos (102 fungieron como supervisores y 484 como entrevistadores). Como dato interesante, de ser un oficio que en un principio era realizado por varones, con el tiempo se ha feminizado: en esta ocasión fue mucho mayor la proporción de mujeres encuestadoras (70%) frente a la de los hombres (30%).

¿Y cómo es el trabajo en campo? ¿A qué se enfrentaron estos hombres y mujeres en su trabajo día a día? ¿Cómo lo vivieron? ¿Qué aprendizaje les dejó?

Luis Enrique: “Un enamorado del Instituto”

Dos cosas siempre le han gustado a Luis Enrique: interactuar con la gente y viajar. Desde pequeño, cuando trabajó en la Central de Abasto de Pachuca, se dio cuenta de que lo suyo-lo suyo era esas dos cosas. Cuando en 2019 se vio en una situación laboral difícil, se enteró de que el Inegi buscaba personal para la prueba estadística del Censo 2020; no lo dudó y en ese momento dijo: “va, de lo que sea”. Su gran sorpresa fue que encontró el trabajo que siempre quiso: “Me vino como anillo al dedo, Dios me puso ahí”.

Luis Enrique R., 37 años. Es casado, tiene tres hijas y vive con su familia en Pachuca, Hidalgo. Es contador público.

Este trabajo le ha dejado, además de satisfacción, mucho aprendizaje. Con la ENVI, en particular, tuvo la oportunidad de conocer más a fondo el tema de la vivienda, desde la misma capacitación. Ya en campo, le impresionó la carencia y la opulencia que conviven en una misma zona, los contrastes que hay en el país, las grandes diferencias entre lo urbano y lo rural.

“En la capacitación, al entrar al tema de vivienda, nos sorprendimos mucho de lo detallado y profundo de las preguntas que llevaba la encuesta”. Cuenta que fue pesado, pero al mismo tiempo, muy interesante, con mucha participación e interés de las y los compañeros. “Nos dieron todos los elementos para ir bien preparados”. Cada tema, según comparte, tenía un contexto preciso y muy detallado. “Todos estábamos muy atentos, porque si te perdías la explicación a una pregunta, ya no entendías la otra. No podíamos ni ir al baño”, bromea.

También recuerda con mucha avidez los días que dedicaron al estudio de la cartografía que, aunque ahora traen GPS entre sus herramientas, no deja de ser muy útil para la localización de las zonas de trabajo. Especialmente para él, a quien le tocó cubrir la sierra de Hidalgo; cosa que le encantó. “Imagínese los paisajes, las cascadas, los animalitos que veíamos. Tomábamos fotos a cada rato”. Lo único difícil, comenta, fueron los largos tiempos y las condiciones de los traslados, pues se trataba de localidades bastante lejanas.

El éxito de cada entrevista, según comenta, se construía desde la presentación: “a la gente hay que convencerla de forma ‘legal’ y ganarse su confianza; por eso llegábamos con nuestro chaleco, nuestro sombrero –que son parte del uniforme–, bien limpiecitos, y la camioneta oficial plenamente identificada, pues si no, la gente se siente insegura”. Fue obligatorio, además, que antes de aplicar los cuestionarios mostraran sus credenciales con folio y un oficio de presentación, “si desconfiaban, le pedíamos a las personas que se metieran a la página del Inegi, pusieran el folio y ahí debían ver nuestra foto. Así los dejábamos tranquilos”.

Muchas veces trabajaron hasta sábados y domingos, ya que en los municipios grandes y urbanos la gente salía temprano a sus labores y llegaba muy tarde. Tenían que encontrar a los habitantes en casa, “pero a veces llegaban muy cansados y lo que menos querían era dar información. Entonces los dejábamos para el fin de semana”. Además, había comunidades que estaban, literalmente, en la punta de los cerros, donde les costaba llegar: “subíamos y subíamos, a veces hasta con lluvia y la camioneta se nos patinaba, con desfiladeros a los lados. Cada que llegábamos respirábamos de alivio. Fueron aventuras extremas, pero muy gratificantes”, sonríe.

Recuerda que un día, en Huejutla, después de un traslado particularmente pesado de seis horas, tenían mucha hambre. Llegó a una casita de madera, de un solo cuarto con un catre, cocina de leña y techo de palma, donde una familia de cinco estaba haciendo de comer. Como no quiso interrumpirlos, les propuso regresar después. No lo dejaron, lo sentaron a la mesa y le compartieron su comida: chicharrón verde, tortillas hechas a mano y frijolitos de la olla que le supieron a gloria: “la gente en la sierra es muy noble, muy amable, muy amiguera, comparten lo poquito que tienen”.

Otra vez, en San Felipe Orizatlán, le tocó una zona donde había viviendas pequeñitas, casi cuartitos, y en una de ellas habitaban 14 personas. Lo pasaron, le hicieron un tour: “aquí se quedan mis hijos con sus esposas, acá los niños”, todos fueron muy amables y nunca perdieron la sonrisa. Trabajaban en carpintería, haciendo muebles, y esa mañana no salieron a venderlos para contestar la entrevista. “Que ustedes vengan hasta acá para preguntarnos por nuestras viviendas es cosa que no pasa”, le dijo uno de los señores. Le conmovió tanto esa familia, que al terminar se quedó con ellos un rato más para ayudarlos a subir los muebles a la camioneta, para que de alguna forma recuperaran tiempo de su jornada laboral. “En este trabajo, la empatía y la amabilidad son lo más importante para tratar con la gente con buen humor”, concluye.

Luis Enrique es, como él mismo se describe, “un enamorado del instituto” y de su trabajo. “Mucha gente piensa que el Inegi es solo el Censo, pero todo el año hacemos encuestas de todo tipo; nosotros recogemos esa información, y la entregamos para que se puedan hacer las políticas que se necesitan. Yo disfruto mucho este trabajo”.

María José: “Somos el primer contacto  de la gente con el Inegi”

María José hizo su servicio social en el instituto. Ahí conoció y se interesó por la mecánica del trabajo de campo y quiso dedicarse a ello, pues le permite conocer tanto la geografía del estado como aprender de muchos temas en función de las encuestas que aplica. Además, el trato con la gente es algo que le genera mucha gratificación. “Somos el primer contacto del Inegi con la gente, eso me gusta mucho”, dice.

En comparación con los otros ejercicios en los que ha participado, para la ENVI debió documentarse mucho más. “Fue un cuestionario más extenso y técnico. No estaba familiarizada con mucha de la terminología y las definiciones, pero en la capacitación nos resolvieron todas las dudas”. No obstante, como a ella le gusta ir muy preparada para responder las preguntas que puedan tener las personas informantes, profundizó por su cuenta en el estudio de los conceptos que le parecieron más complejos en los Manuales del Entrevistador:10 remodelaciones, ampliaciones, daños estructurales, por mencionar algunos.

María José A., 23 años. Es soltera y vive con su madre en Campeche, Campeche. Concluyó la carrera de Contaduría Pública.

En comparación con los otros ejercicios en los que ha participado, para la ENVI debió documentarse mucho más. “Fue un cuestionario más extenso y técnico. No estaba familiarizada con mucha de la terminología y las definiciones, pero en la capacitación nos resolvieron todas las dudas”. No obstante, como a ella le gusta ir muy preparada para responder las preguntas que puedan tener las personas informantes, profundizó por su cuenta en el estudio de los conceptos que le parecieron más complejos en los Manuales del Entrevistador:[i] remodelaciones, ampliaciones, daños estructurales, por mencionar algunos.

A ella le tocó aplicar encuestas en la ciudad de San Francisco de Campeche, así como en las comunidades rurales de Calkiní y Copelchén. Coincide con sus demás compañeros en que en las zonas rurales las personas están más dispuestas a participar: “desde el primer contacto se muestran muy amables y hasta te pasan a sus casas, te ofrecen un vaso de agua, lo que se agradece bajo el calor”, y esa actitud es muy favorecedora para “sacar” la entrevista.

Su día empezaba, por lo general, a las 7:00. Tras desayunar, hacía su programación en casa –revisar su ruta, los pendientes, las “negativas” que debía volver a visitar–, la cual dependía mucho de la ubicación donde les tocaba trabajar ese día. De acuerdo con ello y de los tiempos de traslado, tomaba un camión o un taxi para encontrarse con sus compañeros e iniciar el recorrido a las 8:30 horas.

Una vez en el área, lo primero que hacían era identificar las viviendas. Con suerte encontraban a las o los informantes despiertos y en sus casas antes de que salieran a trabajar. Si no, debían regresar después hasta dar con ellos. Lo ideal era sacar la entrevista con una persona de principio a fin, pero no siempre resultaba así. En muchas ocasiones en que no encontraban a los informantes adecuados (podían ser hasta tres o cuatro personas) tenían que regresar o tomar cita para otro día para completar la entrevista. Inclusive, algunas las tomaban hasta las 22:00 o 23:00 horas. “Pero ya estamos mentalizados desde el principio que hay horario de entrada, pero no de salida”, y a ella, el hecho de no tener hijos o esposo, le facilitaba esas largas jornadas. “Tienes que permanecer en el área vigilando, estando al pendiente. A veces los mismos vecinos te ayudan a detectar la mejor hora para encontrarlos y hay que darle la vuelta hasta completar la información. El ‘no’ ya lo tienes”. Y así avanzaba conforme las circunstancias se lo permitieron, pues hubo situaciones, como el clima, la calidad de los caminos u otras que entraban en juego.

Recuerda en particular una ocasión en que visitaron la localidad de Vicente Guerrero, que estaba inundada por una tormenta que había caído dos meses atrás. El agua no se había ido a ningún lado, todavía había lodo por todas partes. No quisieron pasar en vehículo por temor a quedarse atascados, así que caminaron entre el agua y el lodo hasta dar con las viviendas. Tuvieron que esperar bajo la lluvia hasta las 22:00 horas a una señora, cuya situación la conmovió, pues vivía con sus hijos y sobrinos en una vivienda sin ventanas ni piso, además de un techo en muy malas condiciones. Con la lluvia se le echaron a perder todos los muebles que tenía, así como el refrigerador. Además, le contó que su mamá, quien vivía en una casita al lado, construida con palos, madera y techo de guano, acababa de fallecer y ella se había quedado con el dolor de no haber podido darle lo mejor, pues no tenían los recursos para mejorar sus viviendas.

Comenta que esos casos son difíciles, porque la gente comparte mucho más de lo que pide la encuesta. “A cada pregunta sacaban una anécdota y les pegaba el sentimiento”, por lo que considera que es necesario ser neutrales en ese aspecto, sin perder la sensibilidad. “Una entrevista ideal, con un solo informante, te toma alrededor de 20 a 35 minutos, pero la gente se extiende. Eso hace que se incremente el tiempo”. Sin embargo, asegura que siempre trataba de escuchar, de que las personas se desahogaran, sin olvidar que estaba ahí para observar y obtener información. “Te deja apreciar tu propia situación: lo que para ti es cotidiano –tener casa, techo, piso, televisión–, para muchas personas no lo es”, comenta.

María José aprendió que es muy difícil conseguir vivienda en México: “Qué padre, qué valioso es cimentar algo propio, pero representa mucho esfuerzo llegar a tener una vivienda y mantenerla”, concluyó.

José Alberto: “Todas las encuestas tienen un porqué”

José Alberto es un viejo lobo de mar. No lleva la cuenta exacta, pero calcula que la ENVI es alrededor de su quincuagésimo proyecto como encuestador, y a la fecha ya ha participado en otros tres más después de la ENVI.

A él, que es chihuahuense por adopción (nació y estudió en la Ciudad de México), le tocó cubrir zonas urbanas de aquel estado norteño –específicamente Chihuahua, Delicias, Camargo, Jiménez, Meoqui, Parral y localidades cercanas–, y le impresionó toparse con varios casos de vivienda deshabitada e invadida. “Aquí, como hay muchas personas que trabajan en la maquila, sacan el crédito Infonavit, se quedan sin trabajo y sueltan las casas, porque ya no pueden pagarla. Es triste”.

José Alberto T., 56 años. Es soltero y tiene dos hijos. Es licenciado en Administración y Finanzas.

Un día típico en la aplicación de la ENVI para este veterano del trabajo de campo fue despertar a las 6:00, desayunar en casa mientras verificaba que su equipo de trabajo estuviera completo y en buen estado. Después, había que ponerse de acuerdo con su supervisor para determinar un punto de reunión al que cada quien se acercaba como podía –en camión o en auto– para salir a campo. Al llegar a la colonia que tocaba ese día (donde por lo regular debían cubrir cinco o seis viviendas), empezaban por la que quedaba más cerca.  Si tenían la fortuna de encontrar a la o el informante adecuado, aplicaban la entrevista, si no, continuaban con la siguiente.

“La idea era recorrer las cinco viviendas en la mañana. Al terminar tres o cuatro horas después, comer por ahí cerca y prepararse para el horario de la tarde, que es muy importante, porque es cuando la gran mayoría de las personas regresa del trabajo, y había que darles un tiempecito para que llegaran, comieran, descansaran y ya entrar nosotros”. Finalizaban aproximadamente hasta las 21:00, que es la última tocada que daban. “Más tarde no, porque la gente se incomoda”, enfatiza. 

Un día como el descrito era lo ideal, pero había varios que no eran así. Por ejemplo, cuando se topaban con fraccionamientos cerrados –como hay muchos en esa ciudad– “estás afuera, no hay guardia y está la pura reja. Había que esperar a que se abriera cuando entraba o salía un auto y meterse corriendo. A veces, cuando ibas a medio vuelo –se ríe– la gente nos detenía, ‘ey, ey, ¿a dónde?’. Batallamos un poco con ese tipo de situaciones”.

En los fraccionamientos cerrados con caseta, generalmente, debían dejar un oficio del Inegi con anterioridad, que indicaba las fechas del ingreso y el vehículo en que llegarían, y los nombres de las personas que aplicarían los cuestionarios. Ya en la fecha indicada, los guardias verificaban los datos y las dejaban pasar.

Otra circunstancia difícil con la que se encontró fueron los “paracaidistas” –personas que ocupan casas que fueron abandonadas–. “Luego luego te das cuenta, porque están en mal estado, con las ventanas tapiadas, ‘colgadas’ de la luz, hasta ponen su cadenita y sanseacabó, es de ellos la casa”. Según cuenta, en tres ocasiones que tuvo que visitar viviendas con esas características recibió “unas refrescadas” y con palabras soeces lo invitaron a irse. “Piensan que vas a quitarles la casa, pero con la experiencia aprendes que debes tener paciencia, con mucha serenidad agradecerles su tiempo, retirarte y continuar tu camino”.

Otro punto pesado eran los “picaderos”, donde están los “chicos malos”, comenta. En una ocasión debía aplicar la entrevista en una casa que se veía medio abandonada, con la hierba crecida y mucha basura, pero a través de una ventana parcialmente tapada con ladrillos veía personas dentro. “Y si ves gente, tienes que aplicar la entrevista”. Buscó el modo de tocar por encima de unas tarimas que cubrían la vivienda y salieron dos muchachos con un aspecto desaliñado quienes, si bien no se portaron mal, hablaban sin coherencia. Recuerda que en eso llegó un carro negro que se le quedó viendo y se arrancó “quemando llanta”. Como ya no le dio confianza, mejor dio las gracias y se salió. Media calle adelante, unos vecinos le informaron que en esa casa vendían productos ilícitos, por lo que marcó el caso como un “informante inadecuado” y no volvió.

Por fortuna, aunque se presentaron situaciones como esas, fueron muchos más los casos fáciles. “Yo diría que en un 80-20, la gran mayoría de las personas son cooperativas, amables y respetuosas de tu trabajo, que se interesan en el ejercicio y lo valoran”. Sin embargo, él prefiere los casos retadores, porque ahí se pone a prueba y aprende más. “El problema es que te abran la puerta. Una vez abierta, tienes que sacar la entrevista; es mi manera de pensar”.

Considera que para desempeñarse bien en esta labor hay que ser capaz de identificar el mejor momento de la persona que está entrevistando para que otorgue información. “Inclusive se necesita hasta hacerla de psicólogo para saber cuando están de buen humor o cuando están enojados, y detectar el mejor momento para sacar la entrevista. Y esto, si bien te lo dicen en las capacitaciones, la experiencia que te deja cada encuesta te forma ese criterio”.

José Antonio piensa que su trabajo es muy importante, porque de ahí salen todas las estadísticas que permiten conocer al país. “Todas las encuestas tienen un porqué”, asegura. En particular, desea que los resultados de la ENVI sirvan para mejorar las viviendas y ayuden a la gente con menos recursos, que hace mucha falta, en su opinión.

Marlen: “Todos aprendemos con mi trabajo”

Es la quinta vez que participa como encuestadora y, como dice, cada vez va mejorando la técnica y agarrándole más el gusto. Ha trabajado más en la parte administrativa del instituto, pero lo ha combinado con el operativo de campo, porque le atrae el hecho de viajar y conocer el Estado de México. Además, como ella cuenta: “mis hijos ya son grandes, muy independientes y ya no necesitan que los atienda”.

Comenta que, para ella, el Inegi es una escuela en todos los sentidos, donde siempre está aprendiendo algo. “De hecho, todos aprendemos con mi trabajo; lo que yo descubro en cada encuesta, o lo que me llama la atención o los lugares que conozco, lo comparto con mis hijos, quienes además me dicen que soy muy buena en lo que hago”, dice con orgullo.

De la ENVI le llamó la atención que hubiera la inquietud de conocer en qué estado está la vivienda en México y qué necesita la población específicamente. “Te puedes quedar con la impresión de que hay muchas viviendas o muchas empresas que se dedican a la construcción, pero no sabemos si realmente cubren sus necesidades”.

El equipo de Marlén trabajó en la parte poniente del Estado de México: Toluca, Malinalco, Xilotepec, Tulancingo, y muchos municipios más de los que no se acuerda. Lo que sí se le quedó grabado es el número exacto de hogares que visitó: 128. En un día bueno, cuando encontraba en casa a la o el informante adecuado y disponible, cubría unos ocho; en uno malo –como le pasó en una ocasión– casi se va en ceros. “La gente sale a trabajar, más en la zona urbana; vas en la mañana, regresas en la tarde y no los localizas, incluso en fin de semana tienes que andarlos buscando”. Pero se empeñó y, aunque fuera por orgullo, sacó “la del día”.

El equipo de Marlén trabajó en la parte poniente del Estado de México: Toluca, Malinalco, Xilotepec, Tulancingo, y muchos municipios más de los que no se acuerda. Lo que sí se le quedó grabado es el número exacto de hogares que visitó: 128. En un día bueno, cuando encontraba en casa a la o el informante adecuado y disponible, cubría unos ocho; en uno malo –como le pasó en una ocasión– casi se va en ceros. “La gente sale a trabajar, más en la zona urbana; vas en la mañana, regresas en la tarde y no los localizas, incluso en fin de semana tienes que andarlos buscando”. Pero se empeñó y, aunque fuera por orgullo, sacó “la del día”.

Marlén V., 45 años. Es casada y tiene tres hijos (una mujer de 25 años y gemelos de 16). Estudió el bachillerato.

Según Marlén, el hecho de ser mujer no influye en su productividad o seguridad. “La inseguridad ya es pareja para hombres y mujeres, si acaso nos va mejor a las mujeres, porque muchas veces los informantes nos hablan más; con los hombres desconfían, les niegan información, en eso están en desventaja”.

Recuerda en particular una zona que le tocó cubrir en Almoloya, donde las mismas señoras que ahí vivían le decían que no entrara sola, o a tal hora, o con su automóvil. Le recomendaban que estuviera acompañada todo el tiempo. Es en esos casos donde tenían que plantear diferentes estrategias para completar la carga de trabajo, ir acompañados, calibrar si insisten con las “negativas”, pues inclusive les cerraban la puerta de mala manera. “No entienden la necesidad de dar la información, que nos ayuda a todos. La información que proporcionan estos ejercicios repercute en las políticas públicas que se aplican en todo el país”.

Por otro lado, y en contraste, en una localidad rural al sur del estado, cuenta que las señoras hasta se formaron para que las entrevistara. “¿Y a mí me va a entrevistar? ¿Cuánto tiempo la espero?”, le preguntaban. “¡Qué padre, no te encuentras con eso seguido!”. Salió muy contenta de ahí.

Sobre la COVID-19, le impactó ver el daño en la economía de las familias, sobre todo cuando les preguntaba por el gasto en adquisición y mejora de la vivienda. La gente le respondía que cómo, si no había dinero. “Se sentía mucho el impacto en lo económico, había muy poca gente en las calles, sobre todo en las ciudades”. Pero no fue un impedimento para hacer su trabajo. Afortunadamente no tuvieron ningún problema en cuanto a salud.

Confiesa que sí le daba un poquito de miedo, pero siempre siguieron los protocolos que les indicaron en la capacitación y en los que les insistieron que aplicaran. “Después de cada entrevista, nuestro supervisor nos daba sanitizante y nos rociaba con espray de pies a cabeza, hasta parecía chiste”, recuerda.

Le impresionaron mucho las zonas donde no había servicios, donde varias personas vivían en un solo cuarto, sin luz, sin drenaje, con carencias muy obvias. “Y todavía tienes que preguntarles si tienen servicios o pensaban comprar otra vivienda, ampliar la actual o hacerle mejoras. Eso me ponía muy incómoda, sentía feo”, cuenta un poco apesadumbrada.

“Te responden: ‘¿Se está burlando de mí? ¿Pues qué no ves?’, pero tratas de mediar, pues es parte del cuestionario y tienen que aplicarse todas las preguntas, de eso dependen mis resultados”. Insiste en la empatía y en la buena actitud que aplicó hacia las personas que entrevistó, tuvo que explicarles que en eso consistía su trabajo y procuraba transmitirles la importancia de los datos que recababa.

“Tienes que ir positiva, optimista, así te salen bien las cosas. Si estás contenta con lo que obtienes, lo demás se da solito. Si te enojas porque no encuentras a tu informante o porque no te contesta como tú quisieras, todo se va a descomponer”. Una actitud positiva abre muchas puertas, literal y metafóricamente.

Notas

  1. En específico, nos referimos al Objetivo del Desarrollo Sostenible (ODS) 11, el cual destaca el papel fundamental de la urbanización y la vivienda para el desarrollo sostenible, proporcionando información útil al análisis de los criterios que organismos como ONU-Hábitat señalan sobre la vivienda adecuada (ONU-Hábitat, 2019).
  2. En agosto de 2018, la Junta de Gobierno del Inegi emitió como Norma Técnica el Modelo del Proceso Estadístico y Geográfico (MPEG) (Inegi, 2020), el cual busca estandarizar los procesos de producción estadística para garantizar un proceso de calidad técnica y metodológica en los diferentes proyectos que se llevan a cabo en el instituto. El MPEG tiene como referencia inicial el Modelo Genérico del Proceso Estadístico (GSBPM, por sus siglas en inglés: Generic Statistical Business Process Model), desarrollado por la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa (UNECE, por sus siglas en inglés: United Nations Economic Commission for Europe). El GSBPM se adecua al contexto del país, manteniendo su comparabilidad, como son las ocho grandes fases: documentación de necesidades, diseño, construcción, captación, procesamiento, análisis de la producción, difusión y evaluación del proceso.
  3. El objetivo de la Cuenta Satélite de Vivienda es elaborar un estudio integrado y detallado del sector, donde se registren claramente los diferentes aspectos relacionados con la vivienda, desde el punto de vista de la oferta, la demanda y el financiamiento, generando agregados e indicadores específicos que faciliten el análisis económico del sector y la toma de decisiones en el campo de la vivienda. Las actividades involucradas en el proceso de edificación, adquisición, uso y regulación y fomento constituyen los cuatro ámbitos a partir de los cuales se agrupa el total de dichas actividades dentro del proceso productivo asociado al tema de las casas. Asimismo, sirve para dimensionar y conocer el aporte económico que realiza al total nacional, así como el empleo en todas las actividades relacionadas con él, además de presentar la estructura y dinámica del sector en el contexto de la contabilidad nacional (Inegi, 2021).
  4. En el Inegi, varios programas estadísticos se vieron afectados por la pandemia por la COVID-19, véanse los siguientes ejemplos: https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2020/especiales/aviso-enco.pdf y https://www.inegi.org.mx/contenidos/programas/enoe/15ymas/doc/1_a_enoe_nota_intro_nueva_edicion.pdf
  5. Una capacitación en cascada se realiza en etapas. La primera toma lugar en las oficinas centrales del Inegi, donde personal responsable de la encuesta capacita de forma directa a la figura operativa. Por su parte, la segunda etapa es realizada por el personal capacitado centralmente, quien a su vez capacita a otras figuras operativas en las entidades.
  6. Los eventos de capacitación se realizaron bajo un protocolo de cuidado para garantizar que se cumpliera con espacios saludables que redujeran al máximo las posibilidades de contagio. Por ello, la capacitación central de la ENVI se impartió en dos grupos para mantener una distancia mínima de 1.5 metros entre el personal asistente; se vigiló que todo el tiempo se utilizaran cubrebocas; y se prohibieron los saludos con contacto físico. Las instalaciones cumplieron con la normatividad, con filtro de toma de temperatura corporal, dispensadores de gel, entre otras medidas aplicadas.
  7. Cabe destacar que, al igual que en la capacitación, durante la recolección se siguió un protocolo para resguardar la salud tanto de las y los entrevistadores como de las personas que eran informantes adecuados o seleccionados. Por ejemplo, el personal debía usar durante toda la entrevista un cubrebocas y careta, mantener la distancia permitida respecto al informante, sanitizarse o lavarse las manos después de cada visita y de manera periódica durante el día, entre otros aspectos.
  8. La diferencia de esta cifra frente a la muestra total de la encuesta (63 987 viviendas) corresponde a la tasa de no respuesta que se obtuvo, por diferentes razones.
  9. Para consultar el material disponible de la ENVI 2020, como la metodología, los principales resultados, los tabulados básicos, los microdatos, entre otros materiales, revisar la siguiente liga: https://www.inegi.org.mx/programas/envi/2020/
  10. Los manuales (Manual del Entrevistador, Manual Operativo del Entrevistador) son documentos que contienen, además de lo visto en la capacitación, las funciones, las actividades a desarrollar, los procedimientos y técnicas que deben aplicar para recabar información con la calidad y el compromiso que el Inegi establece en cada uno de sus operativos. Además de materiales de apoyo básico en el momento de la capacitación, estos documentos tuvieron la función de servir de consulta durante el desarrollo de las actividades en campo.
Referencias

Instituto Nacional de Estadística y Geografía (2020). Norma Técnica del Proceso de Producción de Información Estadística y Geográfica para el Instituto Nacional de Estadística y Geografía. https://sc.inegi.org.mx/repositorioNormateca/On_23Nov20.pdf

Instituto Nacional de Estadística y Geografía (2020). Comunicado de Prensa Núm. 197/20. https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2020/especiales/aviso-enco.pdf

Instituto Nacional de Estadística y Geografía (2020). Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE). Registro de notas sobre la ETOE, la transición a la ENOE Nueva edición (ENOEN) y sus actualizaciones. https://www.inegi.org.mx/contenidos/programas/enoe/15ymas/doc/1_a_enoe_nota_intro_nueva_edicion.pdf

Instituto Nacional de Estadística y Geografía (2021). Encuesta Nacional de Vivienda 2020. Diseño Conceptual. https://www.inegi.org.mx/contenidos/programas/envi/2020/doc/envi_2020_diseno_conceptual.pdf

Instituto Nacional de Estadística y Geografía (2021). Encuesta Nacional de Vivienda 2020. Diseño Muestral. https://www.inegi.org.mx/contenidos/programas/envi/2020/doc/envi_2020_diseno_muestral.pdf

Instituto Nacional de Estadística y Geografía (2021). Encuesta Nacional de Vivienda 2020. Informe Operativo y de Procesamiento. https://www.inegi.org.mx/contenidos/programas/envi/2020/doc/envi_2020_informe_operativo.pdf

Instituto Nacional de Estadística y Geografía (2021). Encuesta Nacional de Vivienda 2020. Nota Técnica. https://www.inegi.org.mx/contenidos/programas/envi/2020/doc/envi_2020_nota_tecnica.pdf

Instituto Nacional de Estadística y Geografía (2021). Encuesta Nacional de Vivienda 2020. Presentación de resultados. https://www.inegi.org.mx/contenidos/programas/envi/2020/doc/envi_2020_presentacion.pdf

Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (2018). Programas de Infonavit y los ODS. https://infonavit.janium.net/janium/Documentos/65583.pdf

Organización de las Naciones Unidas (1948). La Declaración Universal de Derechos Humanos. https://www.un.org/es/about-us/universal-declaration-of-human-rights

Organización de las Naciones Unidas (1991). El derecho a una vivienda adecuada (art. 11, párr. 1): 13/12/91. https://www.acnur.org/fileadmin/Documentos/BDL/2005/3594.pdf

Programa de Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (2018). Vivienda y ODS en México. https://publicacionesonuhabitat.org/onuhabitatmexico/VIVIENDA_Y_ODS.pdf

Programa de Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (2019). Elementos de una vivienda adecuada. https://onuhabitat.org.mx/index.php/elementos-de-una-vivienda-adecuada

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Gorka Zubicaray Díaz

El autor es arquitecto por la Universidad de Sevilla y maestro en Estudios Urbanos por el Colmex. Actualmente es el coordinador de Desarrollo Urbano para el WRI México. Puede ser contactado en el correo electrónico: gorka.zubicaray@wri.org

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Octavio Heredia Hernández

El autor es matemático por la Universidad Autónoma de Aguascalientes con estudios en maestría en estadística oficial por el Centro de Investigación en Matemáticas A.C.(CIMAT).  Es director general Adjunto de Encuestas Sociodemográficas en INEGI.

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ROMÁN MEYER FALCÓN

Arquitecto egresado del ITESM, con estudios de maestría en Gestión Creativa y Transformación de la Ciudad por la Universidad Politécnica de Cataluña, en Barcelona. A lo largo de su trayectoria ha combinado la docencia con la investigación y el servicio público. Actualmente es el titular de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano y anteriormente fungió como director de Proyectos Estratégicos de la Secretaría de Salud del gobierno de la CDMX, así como asesor técnico para la Secretaría de Finanzas. Cuenta con proyectos de desarrollo urbano y económico con un enfoque de combate a la desigualdad social. Entre dichos proyectos se encuentra el Centro Cultural El Rosario, en la CDMX, el cual busca la integración social a través de actividades culturales y tecnológicas.

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Licenciado en Sociología por la UNAM, maestro y doctor en Sociología por la Université de la Sorbonne Nouvelle-Paris III. Ha impartido cursos de licenciatura, maestría y doctorado. Actualmente es Investigador Titular “B” en el Centro Peninsular en Humanidades y Ciencias Sociales de la UNAM, en Mérida, Yucatán. Sus líneas de investigación son espacio urbano, estructura de clases sociales, cambio sociocultural y etnicidad en la ciudad y su periferia próxima. Cuenta con dos libros de autoría individual y tres como coordinador, además de varios capítulos de libro y artículos en prensa y revistas especializadas.

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Gerardo Gómez del Campo del paso

Abogado egresado de la UNAM y especialista en el régimen jurídico inmobiliario y en el diseño y operación de instrumentos jurídicos en materia de ordenamiento territorial y derecho de propiedad. Es socio y consultor en el despacho Grupo de Consultoría Corporativa, S.C. desde 1995. Ha sido consultor, investigador y profesor en el Programa de Estudios Metropolitanos de la UAM, el Programa Universitario de Estudios sobre la Ciudad de la UNAM, el Colegio Mexiquense, el Colmex, la Ibero y el Banco Mundial.

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Arquitecto y maestro en Urbanismo por la UNAM con especialización en Estudios Urbanos en Holanda, y en Desarrollo Rural Integral en Egipto. Profesor-investigador titular en la Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco (UAM), miembro fundador del Programa de Investigación en Estudios Metropolitanos y profesor de la Maestría en Urbanismo en la Facultad de Arquitectura de la UNAM. Ha sido profesor en El Colegio de México (Colmex), en numerosas universidades de varios estados de la república, así como en la Universidad de Buenos Aires y en el Massachussets Institute of Technology. Ha laborado en diversas dependencias del sector público. Coordinó la realización de grandes proyectos como el programa general de Desarrollo Urbano del Distrito Federal y el programa de Ordenación de la Zona Metropolitana del Valle de México, además de ser asesor en la elaboración de la Ley General de Asentamientos Humanos.

Debido a su trayectoria, ha recibido premios como La Gran Orden de Honor Nacional al Mérito Autoral y el Premio Nacional Carlos Lazo. Tiene más de cien publicaciones en medios nacionales e internacionales. Es autor y coautor de varios libros sobre los temas del desarrollo urbano, suelo y vivienda.

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Abogado y doctor en Derecho por la UANL y maestro en Administración Pública por el Instituto Nacional de la Administración Pública en La Sorbonne, París. Ha trabajado como docente en el ITESM, en la Escuela de Gobierno y Transformación Pública y la Facultad Libre de Derecho de Monterrey, en donde es profesor fundador. Recibió el premio Instituto Nacional por un artículo en coautoría con Felipe Solís Acero. Ha sido columnista en Grupo Reforma desde 1996 y servidor público local, federal y abogado miembro del Notariado de Nuevo León.

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ANTONIO AZUELA DE LA CUEVA

Licenciado en Derecho por la Universidad Iberoamericana (Ibero), maestro en Derecho por la Universidad de Warwick, Inglaterra, y doctor en Sociología por la UNAM. Se ha dedicado a la investigación académica de cuestiones urbanas y ambientales desde la perspectiva de la sociología del derecho. Asimismo, fungió como procurador federal de Protección al Ambiente entre 1994 y 2000. En los últimos años ha explorado, entre otros temas, los conflictos socioambientales y la expropiación. En 2012 promovió la formación de una red de investigadores sobre “Jueces y ciudades en América Latina”, en el contexto de la Asociación Internacional de Sociología, con el objeto de examinar el significado y los efectos del activismo judicial en el medio urbano en la región. Actualmente es vicepresidente de la Federación Iberoamericana de Urbanistas.

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Arquitecta y doctora en Urbanismo por la Universidad Federal de Río de Janeiro, Brasil. Es profesora-investigadora de diversas asignaturas en programas de pregrado y posgrado en el Instituto de Arquitectura, Diseño y Arte, de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, donde además se desempeña como coordinadora del Programa de Diseño Urbano y del Paisaje. Autora del libro Densificación sustentable y habitable: viabilidad urbana, económica y sociocultural; ha publicado diversos artículos en capítulos de libro y revistas científicas.

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Ingeniero civil y doctor en Urbanismo por la UNAM. Actualmente se desempeña como profesor de la Facultad de Ingeniería de la UNAM y consultor independiente en temas de planeación, financiamiento y monitoreo. Ha sido funcionario público en Banobras y en la Conavi. Es miembro del Colegio de Ingenieros Civiles de México.

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JOSÉ RAYMUNDO GALÁN GONZÁLEZ

Licenciado en Economía y maestro en Economía Industrial por la UANL; además de haber cursado un máster y doctorado en Economía Aplicada por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). Tiene una especialidad en Evaluación Social de Proyectos por parte del ITESM y Banobras, y en Asociaciones Público-Privadas del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Actualmente realiza un doctorado en Sostenibilidad, en la organización Fondo Verde.

Sus líneas de investigación son: economía urbana, economía del transporte, evaluación de proyectos y economía ambiental. Ha colaborado en más de 50 proyectos e investigaciones aplicadas en los tres órdenes de gobierno, así como en consultoría privada en temas relacionados con el desarrollo urbano, movilidad, evaluación de proyectos de infraestructura vial, salud, dotación de agua potable, gasoductos, protección a centros de población, entre otros.

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ALEJANDRO CEPEDA GARCÍA

Licenciado en Economía por la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL). Fue miembro voluntario del Service Civil International realizando actividades en Sipplingen, Alemania. Cuenta con un diploma en Derechos Humanos por la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Nuevo León, en su Capítulo con el ITESM. A la fecha ocupa la dirección de Equipos en TECHO Nuevo León.

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EMILIA GARCÍA-ARTEAGA MOLINAR

Es licenciada en Administración y Finanzas por la Universidad Panamericana, donde fue parte del Consejo Estudiantil de la facultad y colideró la adhesión de la institución a la Red Universitaria de Prevención y Atención a Desastres. Cuenta con estudios sobre Negociación por la London School of Economics y Emprendimiento Internacional por Hogeschool Utrecht (Países Bajos). Actualmente es maestrante en Innovación Social por Learning by Helping y profesora de Financial Analytics en Collective Academy. Antes de dirigir el capítulo mexicano de TECHO se desempeñó como su coordinadora de fomento productivo, directora nacional de finanzas y directora comercial. Asimismo, ha desempeñado varios roles de voluntariado desde 2009 y participa en redes nacionales e internacionales dentro de la sociedad civil.

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CAROLINA VILLARREAL LEOS

Arquitecta por la UANL, con estudios en la Universidad de Málaga, en España. Forma parte del colectivo ciudadano La Banqueta Se Respeta y es coordinadora de Diseño y Análisis Urbano de la iniciativa DistritoTec. Se ha desempeñado principalmente en el desarrollo de proyectos de intervención en el espacio público, con un amplio enfoque en paisaje y accesibilidad.

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SHEILA FERNIZA QUIROZ

Arquitecta por el ITESM con estudios en Barcelona. Actualmente cursa la Maestría en Asuntos Urbanos en la UANL, investigando temas de vivienda, planeación urbana, movilidad y género. Desde el 2013 trabaja en proyectos urbanos de movilidad y espacio público dentro de la iniciativa de regeneración urbana DistritoTec.

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IBAN TRAPAGA IGLESIAS

Maestro en Antropología Social por el CIESAS, D.E.A. en Migraciones y Conflictos por la Universidad de Deusto y doctor en Ciencias Antropológicas por la UAM. Actualmente se desempeña como profesor asociado del Departamento de Antropología de la UAM y cursa un doctorado en Historia. Cuenta con varias publicaciones en revistas de prestigio internacional sobre ciudad, migraciones internacionales, fronteras y violencias.

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DIEGO CASTAÑEDA GARZA

Economista por la University of London y maestro en Ciencias en Historia Económica por la Universidad de Lund. Actualmente es el director del clúster de economía, finanzas y desarrollo internacional en Agenda for International Development, así como profesor de Economía y Desarrollo Sustentable en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM). Sus intereses de investigación incluyen el crecimiento económico de largo plazo, la evolución de la desigualdad y la historia de las transiciones energéticas. Es autor del libro de reciente publicación: Pandenomics: una introducción a la historia económica de las grandes pandemias (Malpaís/UNAM).

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JOSÉ ALFONSO IRACHETA CARROLL

Arquitecto egresado del ITESM, con estudios de maestría en Gestión Creativa y Transformación de la Ciudad por la Universidad Politécnica de Cataluña, en Barcelona. A lo largo de su trayectoria ha combinado la docencia con la investigación y el servicio público. Actualmente es el titular de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano y anteriormente fungió como director de Proyectos Estratégicos de la Secretaría de Salud del gobierno de la CDMX, así como asesor técnico para la Secretaría de Finanzas. Cuenta con proyectos de desarrollo urbano y económico con un enfoque de combate a la desigualdad social. Entre dichos proyectos se encuentra el Centro Cultural El Rosario, en la CDMX, el cual busca la integración social a través de actividades culturales y tecnológicas.

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CARLOS OCHOA FERNÁNDEZ

Arquitecto por la Universidad de Guadalajara, con experiencia profesional de 35 años en áreas de planeación urbana y regional, suelo urbano y vivienda. Ha dirigido, durante 20 años, el proyecto “El Porvenir”, el cual ha permitido el acceso a suelo urbano en condiciones de legalidad a casi 9 000 familias de bajos ingresos y ha recibido diversos reconocimientos, tanto nacionales como internacionales, entre los que se cuenta el Good Practice, Concurso de Buenas Prácticas para la Mejora de las Condiciones de Vida (ONU) 2004.

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ANAVEL MONTERRUBIO REDONDA

Doctora en Sociología y Maestra en Planeación y Políticas Metropolitanas por la UAM-Azcapotzalco. Posdoctorante por el National Centre of Competence in Research North-South (nccr-ns) Suiza EPFL. Es profesora-investigadora C, de tiempo completo en la UAM-Azcapotzalco. Fue subdirectora general de Análisis de Vivienda Prospectiva y Sustentabilidad de la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi) de 2018 a 2021. Es investigadora en el Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública de la Cámara de Diputados y directora de Planeación Estratégica del Instituto de Vivienda de la CDMX. Sus áreas de investigación son: producción del hábitat urbano, política habitacional nacional y de la CDMX, renovación urbana, conflicto urbano, planeación urbana y planeación participativa.

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GUILLERMO GÁNDARA FIERRO

Doctor en Economía y máster en Economía Regional y Urbana por la UAB, y en Economía Aplicada, Administración e Ingeniería Industrial por el ITESM. Sus áreas de especialidad son la prospectiva ambiental y urbana, la educación para la sostenibilidad y la economía ambiental. Ha dirigido el máster en Prospectiva Estratégica en el ITESM, donde trabajó como profesor e investigador en la Escuela de Gobierno y Transformación Pública. Actualmente es profesor titular en el departamento de Relaciones Internacionales del ITESM. Es miembro del Millenium Project y de la Red Iberoamericana de Prospectiva.

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MIGUEL CASTILLO CRUZ

Ingeniero civil y maestro en Mecánica de Suelos por el Instituto Politécnico Nacional (IPN). Es especialista en el análisis y diseño geotécnico de cimentaciones y pavimentos. Cuenta con una trayectoria profesional de más de 30 años, alternando la práctica profesional con la academia, la investigación, el servicio público y la práctica privada. Actualmente es profesor de las Academias de Geotecnia y Vías Terrestres, así como vocal de la Sociedad Mexicana de Ingeniería Geotécnica 2021-2022. Ha ocupado cargos públicos como subdirector de Planeación y Control en el Ayuntamiento de Naucalpan, Estado de México, entre otros.

Semblanza del autor

ENRIQUE GUEVARA ORTI

Ingeniero mecánico electricista por la Facultad de Ingeniería de la UNAM, con estudios de especialización en México y el extranjero en Protección Civil, Sistemas de Alerta Temprana y Gestión Integral de Riesgos de Desastre. Inició su trayectoria en el Instituto de Ingeniería en la Coordinación de Instrumentación Sísmica. Fue coordinador operativo del Servicio Sismológico Nacional y en el Cenapred ocupó diferentes cargos desde su incorporación en 1989, donde actualmente es el director general. Ha sido asesor y consultor de la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil de la Ciudad de México (CDMX), de la LXII Comisión de Protección Civil de la Cámara de Diputados federal, de la Estrategia Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres de las Naciones Unidas y de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe.

Semblanza del autor

FLORES CORONA

Geógrafa egresada de la UNAM con maestría en Sociedades Sustentables por la UAM. Tiene un diplomado en Gestión, Ingeniería y Ciencias para la Resiliencia de los Desastres. Es técnica básica en Gestión Integral del Riesgo por la Escuela Nacional de Protección Civil y se desempeña como investigadora en Geotecnia y Cimentación, de la Dirección de Investigación del Cenapred.

Semblanza del autor

LEONARDO E. FLORES CORONA

Ingeniero civil y maestro en Ingeniería con especialidad en Estructuras por la Facultad de Ingeniería de la UNAM. Coordina el Grupo de Trabajo redactor de las Normas Mexicanas sobre mampostería en el Organismo Nacional de Normalización y Certificación de la Construcción y Edificación, y es secretario en la Sociedad Mexicana de Ingeniería Sísmica. Se desempeña como jefe de departamento de Ingeniería Sísmica y Mecánica estructural de la Dirección de Investigación del Cenapred.

Semblanza del autor

MICHELLE MUNIVE GARCÍA

Geógrafa egresada de la UNAM con maestría en Sociedades Sustentables por la UAM. Tiene un diplomado en Gestión, Ingeniería y Ciencias para la Resiliencia de los Desastres. Es técnica básica en Gestión Integral del Riesgo por la Escuela Nacional de Protección Civil y se desempeña como investigadora en Geotecnia y Cimentación, de la Dirección de Investigación del Cenapred.

Semblanza del autor

ANTULIO ZARAGOZA ÁLVAREZ

Geógrafo por la UNAM. Cuenta con diplomados en Gestión, Ingeniería y Ciencias para la Resiliencia en los Desastres. Labora como jefe de Departamento de Análisis de Fenómenos Geotécnicos, de la Dirección de Investigación del Cenapred.

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JOEL ARAGÓN CÁRDENAS

Maestro en Ingeniería con especialidad en Estructuras por la Facultad de Ingeniería de la Universidad Autónoma de México (UNAM). Formó parte de la Subdirección de Riesgos Estructurales en el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred), donde actualmente es subdirector de Vulnerabilidad Estructural de la Dirección de Investigación del Cenapred.

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LEOBARDO DOMÍNGUEZ MORALES

Ingeniero civil por Benemérita Universidad Autónoma de Puebla con Maestría en la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, donde fue profesor investigador. Ha participado en proyectos sobre instrumentación geotécnica, sísmica y puvial en diversas partes del mundo y ha colaborado en misiones de apoyo técnico en América Latina y Asia. Es miembro fundador del Comité de la Estrategia Mexicana para la Mitigación de Riesgos por Inestabilidad de Laderas.

Actualmente es el subdirector de Dinámica de Suelos y Procesos Gravitacionales, de la Dirección de Investigación del Cenapred.

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YOLANDA FERNÁNDEZ MARTÍNEZ

Doctora en Arquitectura por la Universidad de Guanajuato, así como licenciada y maestra en Arquitectura por la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY). A lo largo de su trayectoria se ha desempeñado tanto en el sector privado, el público, como en la docencia, trabajando como profesora e investigadora en la Facultad de Arquitectura de la UADY, y desde el año 2000 en el área de diseño y desarrollo urbano y vivienda. Actualmente es coordinadora de la Maestría en Arquitectura de la FAUADY. Sus áreas de investigación son la expansión urbana, así como los instrumentos normativos.

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MARIO ALFREDO HERNÁNDEZ SÁNCHEZ

Doctor en Humanidades, con especialidad en Filosofía Moral y Política, por la Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa (UAM-I). Se desempeña como profesor investigador de la Facultad de Filosofía y Letras, así como coordinador del Posgrado Interinstitucional en Derechos Humanos en la Universidad Autónoma de Tlaxcala. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel I. A lo largo de su trayectoria ha sido profesor invitado en numerosas universidades y fungió como asesor de la Presidencia del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación y de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México.

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MAIRA GABRIELA JURADO GUTIÉRREZ

Maestra en Derechos Humanos por la Universidad Iberoamericana con estudios en Cooperación Internacional para el Desarrollo, y Licenciada en Relaciones Internacionales, también por la Universidad Iberoamericana. Actualmente se desempeña como directora de Operación y Seguimiento a Programas en la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial Urbano (Sedatu).

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CARINA ARVIZU MACHADO

Maestra en Diseño de Ciudad y Ciencias Sociales por la London School of Economic and Political Sciences y arquitecta por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey. Actualmente se desempeña como directora de Desarrollo Urbano del Tren Maya en el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) y fue subsecretaria de Desarrollo Urbano y Vivienda en la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial Urbano (Sedatu).

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MALINALLI HERNÁNDEZ-REYES

Estudiante del Doctorado en Estudios Humanísticos del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey. Su investigación se centra en los efectos de las tareas reproductivas en la labor productiva de la mujer en la Zona Metropolitana de Monterrey (ZMM). Es maestra en Ingeniería y Administración de la Construcción por la misma institución y por la Universidad Veracruzana. Realizó una estancia académica en el Grupo de Investigación en Geografía y Género del Departamento de Geografía en la Universidad Autónoma de Barcelona para la revisión metodológica de su investigación doctoral.

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ALEJANDRA PALACIOS M.

Arquitecta por el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey. Se desempeña como especialista de Apoyo en Sistemas de Información Geográfica para las Áreas de Vivienda y Urbanismo del Centro Cemex-Tec de Monterrey.

Semblanza del autor

JOAQUÍN R. GARCÍA V.

Arquitecto por el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey. Se desempeña como especialista de Apoyo para el Área de Vivienda del Centro Cemex-Tec de Monterrey.

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CARMEN ARMENTA MENCHACA

Arquitecta por el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey. Es especialista en Diseño Urbano y Desarrollo Inmobiliario. Ha desarrollado una trayectoria profesional híbrida, alternando su trabajo entre la academia, la investigación tanto científica como aplicada, y la práctica privada de la profesión. Su principal línea de investigación es la vivienda, privilegiando la investigación aplicada para el desarrollo de metodologías y programas, dirigidos a dar solución a la problemática de vivienda en los sectores de población históricamente más vulnerables y vulnerados. Desde el 2014 es líder del Área de Vivienda del Centro Cemex-Tec de Monterrey.

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ELENA V. V. SOLÍS PÉREZ

Licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma Nacional de México (UNAM) y especialista en producción social de vivienda de bajos ingresos. Cuenta con una trayectoria de más de 45 años en la administración pública, la academia y la iniciativa privada. Ha colaborado en organismos de vivienda y de regularización de la tenencia de la tierra en el ámbito federal y de la Ciudad de México. Ha realizado investigaciones en materia de vivienda y política habitacional para el Banco Mundial, Hábitat para la Humanidad América Latina y el Caribe y el Centro Cooperativo Sueco. Colaboró con la Comisión de Vivienda para las reformas a la Ley de Vivienda 2006. De 2007 a la fecha dirige el Centro de Apoyo Mejoremos, una organización distinguida con el Premio Nacional de Vivienda 2014, en la categoría de Producción Social de Vivienda Urbana.

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PEDRO PACHECO SOLANO Y ALICIA SOFÍA LANDÍN QUIRÓS

Estudiantes de noveno semestre de Ingeniería en Desarrollo Sustentable del Tecnológico de Monterrey. Desde enero de 2018 han sido asistentes de investigación en el Laboratorio de Sistemas de Información Georreferenciada del ITESM participando en la elaboración de atlas de riesgo y planes de desarrollo urbano.

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SEBASTIÁN FAJARDO TURNER

Estudiante de décimo semestre de la carrera de Arquitectura del Tecnológico de Monterrey. Desde enero de 2020 se desempeña como asistente de investigación en el Laboratorio de Sistemas de Información Georreferenciada del ITESM, donde ha participado en la elaboración de planes municipales de desarrollo y un estudio sobre la expansión urbana de Monterrey.

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DIEGO FABIÁN LOZANO GARCÍA

Biólogo egresado de la Facultad de Ciencias de la UNAM. Cuenta con una Maestría en Ciencias y un Doctorado del Departamento Forestal en el área de Análisis Geoespacial, por la Universidad de Purdue, Indiana, en Estados Unidos. Es director y fundador del Laboratorio de Sistemas de Información Georreferenciada del ITESM, campus Monterrey. También es miembro del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel I. Tiene una amplia experiencia en el uso de herramientas de percepción remota para análisis de riesgos, calidad ambiental y desarrollo urbano.

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ROBERTO PONCE LÓPEZ

Doctorado en Estudios Urbanos y Planeación por el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), en Estados Unidos, y una Maestría en Política Pública por la Universidad Carnegie Mellon (CMU), en Estados Unidos. Actualmente es profesor-investigador de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tecnológico de Monterrey. Su investigación es sobre la modelación urbana y el diseño de políticas públicas de transporte y uso de suelo.

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PALOMA SILVA DE ANZORENA

Experta en el diseño de políticas públicas, subsidio y financiamiento a mercados de vivienda y desarrollo urbano sustentable en Latinoamérica y el Caribe. Actualmente labora en el Banco Interamericano de Desarrollo en Washington. A lo largo de su trayectoria profesional se ha desempeñado como ministra de Vivienda en México y directora general adjunta de Sociedad Hipotecaria Federal. Es socia fundadora de IXE Banco y AFORE XX, así como miembro del consejo de administración de diversas instituciones públicas. También se desempeña como catedrática con más de 20 años de experiencia, impartiendo clases a nivel licenciatura y maestría.

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NORMA GABRIELA LÓPEZ CASTAÑEDA

Es abogada por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y Maestra en Derecho Fiscal por la Universidad Panamericana (UP). Desde diciembre de 2018 tiene a su cargo la Dirección de Incorporación y Recaudación del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). A lo largo de su trayectoria ha ocupado diversos cargos en otras instituciones públicas, como el Servicio de Administración y Enajenación de Bienes (SAE) y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). Asimismo, ha laborado en la industria privada y la academia.

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IRENE ESPINOSA CANTELLANO

Economista y funcionaria pública. Desde enero de 2018 ocupa el cargo de subgobernadora del Banco de México, convirtiéndose en la primera mujer dentro de la Junta de Gobierno que se estableció con la autonomía en 1994, y la primera en ocupar un rol cupular en el banco central mexicano desde su creación en 1925. Cuenta con una trayectoria de más de 25 años de experiencia en el sector financiero y académico. Se ha destacado profesionalmente tanto en la administración pública como en organismos financieros internacionales.

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JOANA CECILIA CHAPA CANTÚ

Doctora en Economía con especialidad en Teoría Económica y Aplicaciones, titulada con honores, por la Universitat de Barcelona (UB). Desde 2003 es profesora de tiempo completo de la Facultad de Economía de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), y desde 2016 es directora de su Centro de Investigaciones Económicas. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel II, así como miembro fundador y activo de asociaciones vinculadas al análisis sectorial y de finanzas públicas. Del 2007 a la fecha cuenta con alrededor de 50 publicaciones. Sus principales áreas de interés son los modelos multisectoriales, el crecimiento económico y las finanzas públicas.

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MARÍA EUGENIA HURTADO AZPEITIA

Doctora en Arquitectura y profesora en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) desde 1982. Es jefa del taller de proyectos del grupo de apoyo técnico solidario Espacio Máximo y Costo Mínimo, A.C. desde 1983. Junto con su asociado, Carlos González y Lobo, sus trabajos y proyectos han sido distinguidos con diversos premios, entre los que destacan el premio Vassilis Sgoutas 2011, otorgado por la Unión Internacional de Arquitectos UIA en Tokio, y el premio honorífico Magdalena de Plata, 2013, concedido por la Federación de Arquitectura Social – FAS. Ha impartido cursos y dictado talleres en organizaciones civiles de Chile, Cuba, España, México, República Dominicana y Marruecos. Es miembro de la Asociación Mexicana de Arquitectas y Urbanistas (AMAU) y formó parte de la red XIV-E: Vivienda Rural del CYTED-HABYTED de Cooperación Iberoamericana.