Revista Vivienda Infonavit

Repensando la vivienda en América Latina: un enfoque crítico desde la perspectiva del desarrollo urbano y social

Revista Vivienda Infonavit, Alternativas integrales e inclusivas, diciembre 2023.

América Latina enfrenta grandes retos en materia de vivienda, como el déficit habitacional, los asentamientos informales, problemas de financiación y obstáculos legales. Este artículo se apoya en experiencias académicas y profesionales en proyectos de mejoramiento integral de barrios desarrollados en el área metropolitana del Valle de Aburrá —específicamente en Medellín y Bello—,1 para delimitar el concepto de vivienda desde tres perspectivas esenciales: la social, la cultural y la económica. Asimismo, se plantea una crítica a la homogenización de las soluciones habitacionales, frecuentemente reflejada en los resultados formales de los proyectos de vivienda. Además de reflexionar sobre el estado actual de la vivienda en la región, el artículo insta a una reevaluación fundamental de cómo abordamos el desafío de la vivienda en un mundo en constante evolución. 

América Latina destaca por su vasta diversidad cultural y social que configura un mosaico de realidades urbanas con similitudes y contrastes notables. Desde las laderas de Medellín hasta las extensas urbes que definen el horizonte latinoamericano, la necesidad de abordar los desafíos habitacionales resuena como un eco persistente.

Ciudades tan disímiles como Quito en la altura y Río de Janeiro al borde del mar comparten la búsqueda de soluciones habitacionales equitativas, así como también enfrentan la complejidad de la informalidad y la desigualdad. En megametrópolis como México y Sao Paulo, la vivienda se convierte en un desafío monumental, lo que demanda soluciones adaptativas y políticas públicas eficaces.

En este paisaje diverso, la vivienda no solo representa un techo, sino el hilo que entrelaza las narrativas de ciudades con desafíos similares, pero intrínsecamente diferentes. Este tejido urbano, donde las ciudades convergen en la búsqueda común de un hogar digno, configura el futuro habitacional de nuestra región.

Desafíos compartidos en América Latina

En el área metropolitana del Valle de Aburrá, específicamente en Medellín y Bello, las realidades locales se entrelazan con patrones más amplios que definen la vivienda en América Latina. La proliferación de asentamientos informales, el persistente déficit habitacional y las barreras financieras son problemas compartidos que delinean el panorama regional.

Expertos y académicos como Enrique Ortiz (Flores, 2007), conocido por su trabajo en temas urbanos y habitacionales, quien ha abordado la cuestión de los asentamientos informales y la necesidad de políticas inclusivas; o Raquel Rolnik (Rolnik, 2017), destacada urbanista brasileña que ha contribuido significativamente al campo de los estudios urbanos, enfocándose en prácticas participativas y soluciones habitacionales centradas en la comunidad; o Fernando Carrión (Carrión, 2016), quien ha explorado las dinámicas de las ciudades latinoamericanas, así como la importancia de abordar la vivienda desde una perspectiva integral; han arrojado luz sobre la complejidad de la vivienda en América Latina, con fundamentos sólidos para una comprensión más amplia (Carrión, 2016) de la situación habitacional en la región. Estas ideas encuentran eco en escenarios multilaterales como la Cumbre del Hábitat,2 donde se promueve el intercambio de experiencias y la consideración de agendas compartidas, fortaleciendo así la solidaridad regional.

En este amplio escenario de retos surge una verdad innegable: las problemáticas de la vivienda son compartidas. A lo largo de América Latina y el Caribe nos enfrentamos a desafíos irrefutables que definen la realidad habitacional de nuestra región. La lucha contra la proliferación de asentamientos informales, el persistente déficit habitacional, las barreras financieras, la desigualdad urbana y social, así como la necesidad de enfoques participativos son elementos centrales de nuestra narrativa común.

Este ejercicio pretende ser una reflexión, un testimonio y un llamado a la acción, para explorar algunas realidades locales respaldadas por experiencias compartidas. Con la intención de abordar problemáticas innegables se abre la puerta a la posibilidad de agendas compartidas, a la transferencia de conocimiento y a la construcción de un futuro habitacional más justo y sostenible para las y los ciudadanos de este continente.

El concepto de vivienda digna

Si le pedimos de manera espontánea a cualquier persona que dibuje una casa, regularmente trazará un rectángulo como la base de un edificio, coronado por un triángulo que representa su techumbre, una puerta y una o dos ventanas, tal vez una chimenea y, en un giro poético, un camino hasta la puerta y un jardín o un árbol. En esta síntesis visual se encapsula una construcción conceptual que se ha sintetizado a lo largo de muchos años, mediada por la influencia de la literatura y la memoria colectiva. De manera análoga, propongo que exploremos el concepto de vivienda a través de tres prismas fundamentales: el social, el cultural y el económico.

Esta aproximación nos brindará la oportunidad de cercar y analizar el concepto, sometiéndolo a una evaluación más cercana. Al entender los elementos que constituyen la síntesis de la vivienda como un constructo social, cultural y económico, especialmente dentro del contexto latinoamericano, podemos vislumbrar con mayor claridad los escenarios que podrían ofrecer respuestas efectivas a las necesidades en este ámbito.

Encuadre social de la vivienda
La vivienda ha sido parte y epicentro de la experiencia vital humana, un espacio donde las interconexiones familiares moldean nuestra condición individual. Más que una estructura física, se presenta como un anclaje vital que facilita la integración del individuo a la estructura social. Es en este núcleo donde se construyen las bases para la interacción de los individuos y su relación con el entorno. Desde la infancia, la casa es el testigo silencioso de juegos, los aprendizajes y el crecimiento. A medida que la familia evoluciona, la vivienda se expande y se transforma en la encarnación física de la progresión familiar. Los hijos, al crecer y en muchos de los casos no poder emanciparse, requieren un nuevo espacio y ocupan nuevos módulos, ya sea en la parte posterior o en plantas superiores de la casa para, finalmente, convertirse en el refugio donde se transita la vejez, rodeados por la familia y los vecinos que han compartido historias a lo largo del tiempo.

Es probable que la idea de familia se haya transformado vertiginosamente en los últimos años pero, al margen de esos cambios, la premisa sobre la cual nos interesa reflexionar se refiere a la condición individual y colectiva en el espacio que intentamos acotar y definir como vivienda. Las recientes circunstancias que obligaron un distanciamiento social por la pandemia de la COVID-19 sacudieron con fuerza esta construcción conceptual y formal de la vivienda, lo que dejó al descubierto nuevos desafíos y brechas entre las necesidades habitacionales y las soluciones que estamos brindando.

Sin previo aviso, las familias que difícilmente cubren sus necesidades habitacionales se vieron enfrentadas al reto de “quedarse en casa”. ¿Pero a cuál casa nos referíamos?, ¿y en qué condiciones? Todos nos vimos enfrentados a esta situación, pero aquellas familias que viven del día a día, con pocas o nulas oportunidades laborales, presenciaron atónitas el llamado a encerrarse de manera indefinida mientras se buscaban soluciones a la emergencia sanitaria. ¿De qué vivirían?, ¿y en dónde? Esta situación nos recuerda la dramática frase que le responde un pequeño niño de la calle a la protagonista en la película La vendedora de rosas, de Víctor Gaviria: cuando se le increpa por llegar drogado y sin zapatos a una cita, el niño, sosteniendo una botellita de pegante, le responde “¿pa’ qué zapatos sin casa?” (Gaviria, 1998). La cruda realidad de la precariedad o ausencia de viviendas de nuestras poblaciones más vulnerables afloró en medio de las sonoras alarmas de un problema sanitario apocalíptico que no respetó ninguna condición social, cultural o económica.

Bajo esta perspectiva, la vivienda no solo es un ancla sino también un portal; sus características son moldeadas por las relaciones que alberga. Esta dinámica queda validada por la vecindad, por las interacciones que se entrelazan en su espacio inmediato. Manuel Delgado, al referirse a la vida en las calles de Medellín —que bien podría extrapolarse a cualquier calle de un barrio popular latinoamericano—, destaca cómo, ante la carencia de equipamientos deportivos, la calle se convierte en la cancha de futbol para niños y jóvenes (Delgado, 1996). La noción de barrio se convierte en la representación física de una comunidad, donde la iglesia emerge como el núcleo y, en su ausencia, podría ser la escuela la que se transforma en un salón comunitario durante las horas sin clases. Las celebraciones populares se convierten en fiestas comunitarias, y el paso de una feria se manifiesta como una expresión que valida las relaciones sociales entre individuos que comparten, como denominador común, su vivienda. 


Encuadre cultural de la vivienda
La vivienda se presenta como un constructo simbólico que encierra la esencia de una comunidad y su historia. Ya sea como un edificio palafítico junto al mar o a la orilla de un río, una casa campesina en una región cafetera hecha de barro y guadua (bambú), o una casa “de material” —como suele llamarse a las construidas en bloque o ladrillo— exaltando la evolución de un edificio que ha mejorado sus condiciones materiales en el tiempo y que representa el esfuerzo de una familia por consolidar el sueño de tener una casa firme, como en la fábula de los tres cerditos.

Una edificación crece con sus moradores y con la proyección de cada individuo, es el sueño de todo hijo o hija como expresión de superación, que se hace realidad cuando le da a sus padres una mejor casita. En los barrios latinoamericanos es común ver altares en algunas casas, que representan la fe de sus moradores, donde agradecen algún favor que permitió soportar aquel proyecto de edificio; o la suntuosa fachada en mármol de algún vecino a veces está asociada al progreso de uno de sus moradores. En cualquier reunión familiar de nuestros países es posible escuchar a un padre que, orgulloso, recuerda el momento en que “echaron la plancha” —refiriéndose a la loza que le permitió crecer un nivel—, o las diferentes mejoras que ha hecho a lo largo de muchos años, con recursos ocasionales, con su pensión por jubilación, con sus ahorros o porque se ganó la lotería. Y esto encierra el sueño de una casa moderna, como las que se ven por televisión.

Cada construcción es un testimonio arquitectónico de la diversidad cultural de Latinoamérica. La vivienda rural, aislada entre paisajes naturales, distante de la ciudad, o la urbana, ya sea adosada en un barrio tradicional o agrupada en unidades cerradas contemporáneas. Cada estilo refleja la identidad única de la comunidad y su relación intrínseca con el entorno. La vivienda, en este marco, se convierte en una obra de arte viviente que encapsula la riqueza y la complejidad de la cultura que la rodea.

Encuadre económico de la vivienda
La vivienda es un activo que va más allá de su función residencial. En la vivienda rural se manifiesta como el pancoger,3 que constituye el epicentro de actividades productivas como la agricultura y el comercio familiar. En el entorno urbano, la vivienda se transforma en un catalizador económico que alberga emprendimientos familiares, los cuales trascienden los límites de lo habitacional. Desde tiendas de barrio hasta restaurantes caseros, talleres de reparaciones y otros negocios, la casa se convierte en la cuna de emprendimientos que no solo sustentan a la familia, sino que también influyen en la dinámica económica local.

Es, en muchos casos, la génesis de proyectos empresariales que encuentran sus raíces en prácticas rurales, replicadas con éxito en el contexto urbano. La vivienda, desde este enfoque, se convierte en el punto de partida y apalancamiento para iniciativas económicas familiares y locales. Por ello también debemos entenderla como el capital semilla de posibles emprendimientos, el respaldo material de una inversión o el resguardo físico que impulsa las ideas de sostenibilidad de una familia.

Actores, la participación y el diálogo

Uno de los retos globales en nuestros países es superar la gran brecha social que convierte a la vivienda en un escenario prioritario. Las soluciones a esta compleja problemática requieren comprender las particularidades de cada contexto local, regional y nacional. Pero, como ya hemos expresado, es posible destacar los elementos transversales y los factores comunes a esta problemática, y uno de ellos es el papel de los actores implicados: el gobierno, los desarrolladores, la academia y, por supuesto, las y los habitantes. Una tarea crucial consiste en mediar entre sus intereses. 

En las discusiones técnicas o académicas, ya sea a nivel local, regional o internacional, es común observar una ruptura entre estos actores, además de la evidente distancia entre las necesidades de los ciudadanos y las posibles soluciones propuestas por parte de los desarrolladores privados o las iniciativas gubernamentales. En medio de este panorama, la academia ha desempeñado un papel importante, con mayor o menor incidencia, centrando sus esfuerzos en investigar y proponer enfoques innovadores. A veces, también ha asumido el rol de garante de los gobiernos ante la ciudadanía, al liderar equipos para diseñar soluciones integrales. Sin embargo, es frecuente encontrar comunidades desconfiadas que toman distancia de los cuerpos académicos debido a diagnósticos que algunas veces no se traducen en acciones concretas en medio de sus precariedades.

En el contexto particular latinoamericano, las interacciones entre los actores involucrados han sido parciales. Sí se ha observado un diálogo abierto entre los ciudadanos y el gobierno, pero este se ve afectado por la desconfianza, dado que muchas de las circunstancias y brechas están vinculadas al abandono institucional. En algunos casos, esta relación está determinada por acciones legales. Existe también una comunicación entre la academia y la ciudadanía en un escenario de mayor confianza cuando se ha tratado de acompañamiento técnico en diversos procesos. Además, hay diálogo establecido entre el gobierno y los desarrolladores, el cual está determinado por asuntos económicos y legales que facilitan el desarrollo efectivo de los proyectos.

Del otro lado, no se aprecia comunicación fluida y eficaz entre los ciudadanos y los desarrolladores. Esta carencia aleja las propuestas que emanan tanto de ellos como de las realidades del contexto. Es el gobierno entonces quien actúa como el cliente que determina las necesidades y aprueba los proyectos que finalmente se ejecutan, pero ¿quiénes, dentro del gobierno, determinan esas necesidades o aprueban los proyectos? ¿Profesionales con amplia experiencia en asuntos técnicos de ingeniería y construcción? ¿Administradores que validan aspectos económicos como gestores de un proyecto? ¿Equipos de abogados que garantizan procedimientos rigurosos, blindando jurídicamente los procesos? En el mejor de los casos se puede dar un equipo interdisciplinario que incluya todas estas funciones. Pero surge la incertidumbre sobre quién está al tanto de las dimensiones sociales, culturales y económicas, que hemos resaltado como elementos determinantes en la solución de una vivienda ajustada a las necesidades de nuestra población.

Esta falta de conciencia podría ser la fuente principal de las posibles deficiencias en las propuestas que hemos venido desarrollando. Por ejemplo, proyectos en suburbios que no logran consolidarse y permanecen vacíos, a pesar de las urgentes necesidades de habitación, o la proliferación de asentamientos informales en los bordes de nuestras ciudades, que se convierten en cinturones de miseria. Estas situaciones reflejan otras circunstancias que complican la enorme tarea de solucionar un problema estructural que demanda propuestas integrales, donde las soluciones de vivienda son solo una parte de la respuesta a los intrincados problemas del hábitat.

Es importante garantizar una mesa en la que participen los diferentes actores implicados, donde expongan sus intereses abiertamente: el rédito económico de un privado no debería ser satanizado o mal visto por los demás integrantes de la mesa, a menos de que las soluciones no cumplan con las necesidades que están buscando ser satisfechas. También debería existir una comunicación fluida entre los desarrolladores y los investigadores en busca de innovación en todos los frentes de trabajo de las soluciones de vivienda. Los intereses del Estado deberían estar en consonancia con los indicadores que ha planteado en sus planes de desarrollo, y la transparencia para comunicarlos debería ser la garantía para recuperar la confianza en lo público. Debemos imaginarlo como un juego de Tangram, un rompecabezas con unas pocas piezas y en el que cada actor tiene alguna de ellas: de la capacidad que tengamos para satisfacer las necesidades de cada uno de los actores y su apropiada participación depende el éxito de completar aquel rompecabezas. 

Los problemas que enfrentamos y las dificultades en los procesos que impiden la solución al Tangram de la vivienda y el hábitat también se repiten en toda la región: la imposibilidad de resolver asuntos legales, la inviabilidad por asuntos ambientales, la dificultad para gestionar los recursos necesarios para un cierre financiero, la carencia de suelos aptos que obliga a expandirnos en el territorio, son solo algunos. Pero también es probable que la acción particular de cada actor, o las conversaciones parciales sin la participación de todos los actores, sea la razón por la que terminamos con soluciones precarias con respuestas técnicas alejadas de las realidades del contexto intervenido, o con modelos específicos que promueven proyectos homogéneos con pocas variables de adaptabilidad a las condiciones específicas del lugar. 

Las problemáticas de vivienda a las que nos enfrentamos son de tales proporciones que los gobiernos han procurado soluciones masivas como parte de sus propuestas: a lo largo de todo el continente y a través de diferentes mecanismos financieros se han subsidiado numerosos proyectos en la búsqueda de facilitar el acceso de las familias a una vivienda. Incluso en algunos casos, como en Colombia, se han hecho campañas de miles de viviendas gratis, aunque sabemos que esta vía conduce regularmente a la homogenización de las soluciones, lo que suele alejarnos de una vivienda equilibrada en sus aspectos sociales, culturales y económicos. Las soluciones masivas y homogéneas recuerdan la producción en serie; la estandarización de las soluciones condiciona las posibles modificaciones de los edificios; la brecha cultural entre los ideales de las comunidades y las soluciones desarrolladas es tal que muchas están condenadas al fracaso. Además, la ubicación de los nuevos desarrollos desencadena problemas de desarraigo que rompen las dinámicas sociales y económicas de los asentamientos que pretenden mejorar o suplir. 

Es difícil imaginar alternativas en este escenario, pero hay casos alentadores en los que parece resolverse el Tangram. Tal vez el más reconocido es el de Alejandro Aravena y su vivienda expansible (Aravena, 2012), o el de Tatiana Bilbao y su aproximación a las comunidades —como ejemplo del ejercicio que reclamamos de establecer comunicación entre desarrolladores y moradores—4 (Bilbao, 2018). 

También tenemos referencias, como el caso uruguayo del programa de cooperativas, donde no hay desarrolladores privados involucrados. El objetivo es facilitar el acceso de las familias a soluciones habitacionales a través del sistema cooperativo. Otro ejemplo es la autogestión del MOI (Movimiento de Ocupantes e Inquilinos de Buenos Aires), que ofrece ejemplos interesantes de intervención y forma parte de una red de proyectos similares en el continente. Estos ejemplos nos permiten entender que la diversidad y las particularidades requieren ampliar las conversaciones entre los actores. Aunque existan factores comunes en la problemática, esto de ninguna manera implica que las soluciones deban ser como las del siglo pasado: modélicas, generales y absolutas. 

En el marco institucional, la concepción lineal de las soluciones habitacionales enfrenta obstáculos económicos y legales en la fase de cierre financiero y la entrega de titularidad. El tamaño del problema y los recursos públicos limitados dificultan la viabilidad de proyectos tradicionales. Se vuelve entonces necesario replantear la relación con la titularidad de la propiedad. La opción de vivir en arriendo, antes percibida como secundaria, ahora es una alternativa de tenencia válida y más realista, capaz de adaptarse a las complejidades socioeconómicas y de contribuir a soluciones habitacionales más flexibles y asequibles. Este enfoque podría ser clave para abordar la crisis habitacional desde una perspectiva más inclusiva y sostenible. Explorar vías que permitan al Estado garantizar un acceso equitativo a los alquileres es componente esencial para promover la justicia social y la equidad en el ámbito habitacional. 

A manera de conclusión

En el transcurso de esta reflexión aseveremos que la vivienda en Latinoamérica no es solo un techo, sino un tejido complejo que entrelaza lo social, lo cultural y lo económico. Los actores claves, gobierno, desarrolladores, academia y habitantes, emergen como protagonistas en un escenario donde la comunicación y colaboración entre ellos resultan esenciales. Desde nuestra experiencia en Bello reconocemos que las soluciones habitacionales no son universales; deben adaptarse a las particularidades de cada contexto. 

La homogenización de las respuestas y la falta de diálogo entre ciudadanos y desarrolladores pueden conducir a soluciones desconectadas de la realidad. Afortunadamente existen ejemplos en el continente que ilustran la viabilidad de opciones adaptadas y la necesidad de replantear las conversaciones entre actores. En última instancia, la vivienda no solo resuelve una necesidad básica, sino que se convierte en un catalizador social y urbano, y es en la diversidad y la colaboración donde encontramos el camino hacia soluciones habitacionales más equitativas y sostenibles. 

Notas

1. Estas reflexiones fueron compiladas y ordenadas para ser expuestas en el segundo “Foro de Vivienda – Por una Ciudad Caminable”, en Guadalajara, México, en agosto de 2023. 

2. El autor se refiere a la Cumbre Internacional del Hábitat de América Latina y el Caribe, que ha celebrado dos ediciones: agosto 2022 y agosto 2023, en Guadalajara, Jalisco, México, bajo el auspicio de ONU-Hábitat y la Universidad de Guadalajara, entre otras instituciones aliadas. 

3. N. del E.: En Colombia y otros países latinoamericanos se denomina así a aquellos cultivos que satisfacen parte de las necesidades alimenticias de una población determinada, por ejemplo, el maíz, el frijol, la yuca, el plátano, el ñame, la caña. 

4. Su poética alusión a “las barras de acero de la esperanza”, refiriéndose a las varillas que aguardan ampliaciones en las viviendas y que forman parte del paisaje urbano en todas las ciudades del continente fue controvertida por las personas entrevistadas en su proyecto de Ciudad Acuña, en Coahuila. La comunidad manifestó su deseo de tener una casa terminada, y se propuso entonces una cubierta a dos aguas que representara este deseo (Bilbao, 2018).  

Referencias

Aravena Mori, A. (2012). Elemental: Manual de vivienda incremental y diseño participativo. Hatje/Cantz. 

Bilbao, T. (7 de marzo de 2018). Matching Architecture to People’s Needs, by Listening to Them First. (E. Malkin, Entrevistador) 

Delgado, M. (1996). Violencia, comunicación e intercambio en Medellín, Colombia. En U. i. architects, Presente y futuros (pp. 174-183). ACTAR. 

Carrión Mena, F. (2016). El derecho a la ciudad en América Latina. CLACSO. 

Gaviria, V. (Dirección). (1998). La vendedora de rosas [Película]. 

Ortiz Flores, E. (2007). Integración de un sistema de instrumentos de apoyo a la producción social de vivienda. Coalición Internacional para el Hábitat (HIC-AL). 

Rolnik, R. (2017). Guerra dos lugares: a colonização da terra e da moradia na era das finanças. Boitempo Editorial. 

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Carlos Alberto Pinto Santa

El autor es Arquitecto urbanista con especialidad en Planeación Urbano Regional y Gestión Pública por la Universidad Nacional de Colombia. Cuenta con estudios de Doctorado en Urbanismo en Barcelona. Fundador y coordinador general de la Organización Colombiana de Estudiantes de Arquitectura, gestor y profesor del Curso Optativo Caminar la ciudad, red de ciudades que caminan la ciudad, Barcelona, Lisboa, Roma, Montevideo, Ensenada y Medellín. Recientemente fue asesor del Despacho PAO Parque de Artes y Oficios de la Centralidad Norte en la Alcaldía de Bello, Colombia. 

Puede ser contactado en el correo electrónico: carlos.pinto@tridimenciudad.com

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El autor es matemático por la Universidad de Guadalajara (U de G) y maestro en economía por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM). Es director general de Estadísticas Sociodemográficas en el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Puede ser contactado en el correo electrónico: edgar.vielma@inegi.org.mx

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Arquitecto egresado del ITESM, con estudios de maestría en Gestión Creativa y Transformación de la Ciudad por la Universidad Politécnica de Cataluña, en Barcelona. A lo largo de su trayectoria ha combinado la docencia con la investigación y el servicio público. Actualmente es el titular de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano y anteriormente fungió como director de Proyectos Estratégicos de la Secretaría de Salud del gobierno de la CDMX, así como asesor técnico para la Secretaría de Finanzas. Cuenta con proyectos de desarrollo urbano y económico con un enfoque de combate a la desigualdad social. Entre dichos proyectos se encuentra el Centro Cultural El Rosario, en la CDMX, el cual busca la integración social a través de actividades culturales y tecnológicas.

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Licenciado en Sociología por la UNAM, maestro y doctor en Sociología por la Université de la Sorbonne Nouvelle-Paris III. Ha impartido cursos de licenciatura, maestría y doctorado. Actualmente es Investigador Titular “B” en el Centro Peninsular en Humanidades y Ciencias Sociales de la UNAM, en Mérida, Yucatán. Sus líneas de investigación son espacio urbano, estructura de clases sociales, cambio sociocultural y etnicidad en la ciudad y su periferia próxima. Cuenta con dos libros de autoría individual y tres como coordinador, además de varios capítulos de libro y artículos en prensa y revistas especializadas.

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Abogado egresado de la UNAM y especialista en el régimen jurídico inmobiliario y en el diseño y operación de instrumentos jurídicos en materia de ordenamiento territorial y derecho de propiedad. Es socio y consultor en el despacho Grupo de Consultoría Corporativa, S.C. desde 1995. Ha sido consultor, investigador y profesor en el Programa de Estudios Metropolitanos de la UAM, el Programa Universitario de Estudios sobre la Ciudad de la UNAM, el Colegio Mexiquense, el Colmex, la Ibero y el Banco Mundial.

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Arquitecto y maestro en Urbanismo por la UNAM con especialización en Estudios Urbanos en Holanda, y en Desarrollo Rural Integral en Egipto. Profesor-investigador titular en la Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco (UAM), miembro fundador del Programa de Investigación en Estudios Metropolitanos y profesor de la Maestría en Urbanismo en la Facultad de Arquitectura de la UNAM. Ha sido profesor en El Colegio de México (Colmex), en numerosas universidades de varios estados de la república, así como en la Universidad de Buenos Aires y en el Massachussets Institute of Technology. Ha laborado en diversas dependencias del sector público. Coordinó la realización de grandes proyectos como el programa general de Desarrollo Urbano del Distrito Federal y el programa de Ordenación de la Zona Metropolitana del Valle de México, además de ser asesor en la elaboración de la Ley General de Asentamientos Humanos.

Debido a su trayectoria, ha recibido premios como La Gran Orden de Honor Nacional al Mérito Autoral y el Premio Nacional Carlos Lazo. Tiene más de cien publicaciones en medios nacionales e internacionales. Es autor y coautor de varios libros sobre los temas del desarrollo urbano, suelo y vivienda.

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Abogado y doctor en Derecho por la UANL y maestro en Administración Pública por el Instituto Nacional de la Administración Pública en La Sorbonne, París. Ha trabajado como docente en el ITESM, en la Escuela de Gobierno y Transformación Pública y la Facultad Libre de Derecho de Monterrey, en donde es profesor fundador. Recibió el premio Instituto Nacional por un artículo en coautoría con Felipe Solís Acero. Ha sido columnista en Grupo Reforma desde 1996 y servidor público local, federal y abogado miembro del Notariado de Nuevo León.

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Licenciado en Derecho por la Universidad Iberoamericana (Ibero), maestro en Derecho por la Universidad de Warwick, Inglaterra, y doctor en Sociología por la UNAM. Se ha dedicado a la investigación académica de cuestiones urbanas y ambientales desde la perspectiva de la sociología del derecho. Asimismo, fungió como procurador federal de Protección al Ambiente entre 1994 y 2000. En los últimos años ha explorado, entre otros temas, los conflictos socioambientales y la expropiación. En 2012 promovió la formación de una red de investigadores sobre “Jueces y ciudades en América Latina”, en el contexto de la Asociación Internacional de Sociología, con el objeto de examinar el significado y los efectos del activismo judicial en el medio urbano en la región. Actualmente es vicepresidente de la Federación Iberoamericana de Urbanistas.

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Arquitecta y doctora en Urbanismo por la Universidad Federal de Río de Janeiro, Brasil. Es profesora-investigadora de diversas asignaturas en programas de pregrado y posgrado en el Instituto de Arquitectura, Diseño y Arte, de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, donde además se desempeña como coordinadora del Programa de Diseño Urbano y del Paisaje. Autora del libro Densificación sustentable y habitable: viabilidad urbana, económica y sociocultural; ha publicado diversos artículos en capítulos de libro y revistas científicas.

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Ingeniero civil y doctor en Urbanismo por la UNAM. Actualmente se desempeña como profesor de la Facultad de Ingeniería de la UNAM y consultor independiente en temas de planeación, financiamiento y monitoreo. Ha sido funcionario público en Banobras y en la Conavi. Es miembro del Colegio de Ingenieros Civiles de México.

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Licenciado en Economía y maestro en Economía Industrial por la UANL; además de haber cursado un máster y doctorado en Economía Aplicada por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). Tiene una especialidad en Evaluación Social de Proyectos por parte del ITESM y Banobras, y en Asociaciones Público-Privadas del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Actualmente realiza un doctorado en Sostenibilidad, en la organización Fondo Verde.

Sus líneas de investigación son: economía urbana, economía del transporte, evaluación de proyectos y economía ambiental. Ha colaborado en más de 50 proyectos e investigaciones aplicadas en los tres órdenes de gobierno, así como en consultoría privada en temas relacionados con el desarrollo urbano, movilidad, evaluación de proyectos de infraestructura vial, salud, dotación de agua potable, gasoductos, protección a centros de población, entre otros.

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Licenciado en Economía por la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL). Fue miembro voluntario del Service Civil International realizando actividades en Sipplingen, Alemania. Cuenta con un diploma en Derechos Humanos por la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Nuevo León, en su Capítulo con el ITESM. A la fecha ocupa la dirección de Equipos en TECHO Nuevo León.

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EMILIA GARCÍA-ARTEAGA MOLINAR

Es licenciada en Administración y Finanzas por la Universidad Panamericana, donde fue parte del Consejo Estudiantil de la facultad y colideró la adhesión de la institución a la Red Universitaria de Prevención y Atención a Desastres. Cuenta con estudios sobre Negociación por la London School of Economics y Emprendimiento Internacional por Hogeschool Utrecht (Países Bajos). Actualmente es maestrante en Innovación Social por Learning by Helping y profesora de Financial Analytics en Collective Academy. Antes de dirigir el capítulo mexicano de TECHO se desempeñó como su coordinadora de fomento productivo, directora nacional de finanzas y directora comercial. Asimismo, ha desempeñado varios roles de voluntariado desde 2009 y participa en redes nacionales e internacionales dentro de la sociedad civil.

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Arquitecta por el ITESM con estudios en Barcelona. Actualmente cursa la Maestría en Asuntos Urbanos en la UANL, investigando temas de vivienda, planeación urbana, movilidad y género. Desde el 2013 trabaja en proyectos urbanos de movilidad y espacio público dentro de la iniciativa de regeneración urbana DistritoTec.

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Doctora en Sociología y Maestra en Planeación y Políticas Metropolitanas por la UAM-Azcapotzalco. Posdoctorante por el National Centre of Competence in Research North-South (nccr-ns) Suiza EPFL. Es profesora-investigadora C, de tiempo completo en la UAM-Azcapotzalco. Fue subdirectora general de Análisis de Vivienda Prospectiva y Sustentabilidad de la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi) de 2018 a 2021. Es investigadora en el Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública de la Cámara de Diputados y directora de Planeación Estratégica del Instituto de Vivienda de la CDMX. Sus áreas de investigación son: producción del hábitat urbano, política habitacional nacional y de la CDMX, renovación urbana, conflicto urbano, planeación urbana y planeación participativa.

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GUILLERMO GÁNDARA FIERRO

Doctor en Economía y máster en Economía Regional y Urbana por la UAB, y en Economía Aplicada, Administración e Ingeniería Industrial por el ITESM. Sus áreas de especialidad son la prospectiva ambiental y urbana, la educación para la sostenibilidad y la economía ambiental. Ha dirigido el máster en Prospectiva Estratégica en el ITESM, donde trabajó como profesor e investigador en la Escuela de Gobierno y Transformación Pública. Actualmente es profesor titular en el departamento de Relaciones Internacionales del ITESM. Es miembro del Millenium Project y de la Red Iberoamericana de Prospectiva.

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MIGUEL CASTILLO CRUZ

Ingeniero civil y maestro en Mecánica de Suelos por el Instituto Politécnico Nacional (IPN). Es especialista en el análisis y diseño geotécnico de cimentaciones y pavimentos. Cuenta con una trayectoria profesional de más de 30 años, alternando la práctica profesional con la academia, la investigación, el servicio público y la práctica privada. Actualmente es profesor de las Academias de Geotecnia y Vías Terrestres, así como vocal de la Sociedad Mexicana de Ingeniería Geotécnica 2021-2022. Ha ocupado cargos públicos como subdirector de Planeación y Control en el Ayuntamiento de Naucalpan, Estado de México, entre otros.

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ENRIQUE GUEVARA ORTI

Ingeniero mecánico electricista por la Facultad de Ingeniería de la UNAM, con estudios de especialización en México y el extranjero en Protección Civil, Sistemas de Alerta Temprana y Gestión Integral de Riesgos de Desastre. Inició su trayectoria en el Instituto de Ingeniería en la Coordinación de Instrumentación Sísmica. Fue coordinador operativo del Servicio Sismológico Nacional y en el Cenapred ocupó diferentes cargos desde su incorporación en 1989, donde actualmente es el director general. Ha sido asesor y consultor de la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil de la Ciudad de México (CDMX), de la LXII Comisión de Protección Civil de la Cámara de Diputados federal, de la Estrategia Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres de las Naciones Unidas y de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe.

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FLORES CORONA

Geógrafa egresada de la UNAM con maestría en Sociedades Sustentables por la UAM. Tiene un diplomado en Gestión, Ingeniería y Ciencias para la Resiliencia de los Desastres. Es técnica básica en Gestión Integral del Riesgo por la Escuela Nacional de Protección Civil y se desempeña como investigadora en Geotecnia y Cimentación, de la Dirección de Investigación del Cenapred.

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LEONARDO E. FLORES CORONA

Ingeniero civil y maestro en Ingeniería con especialidad en Estructuras por la Facultad de Ingeniería de la UNAM. Coordina el Grupo de Trabajo redactor de las Normas Mexicanas sobre mampostería en el Organismo Nacional de Normalización y Certificación de la Construcción y Edificación, y es secretario en la Sociedad Mexicana de Ingeniería Sísmica. Se desempeña como jefe de departamento de Ingeniería Sísmica y Mecánica estructural de la Dirección de Investigación del Cenapred.

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MICHELLE MUNIVE GARCÍA

Geógrafa egresada de la UNAM con maestría en Sociedades Sustentables por la UAM. Tiene un diplomado en Gestión, Ingeniería y Ciencias para la Resiliencia de los Desastres. Es técnica básica en Gestión Integral del Riesgo por la Escuela Nacional de Protección Civil y se desempeña como investigadora en Geotecnia y Cimentación, de la Dirección de Investigación del Cenapred.

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ANTULIO ZARAGOZA ÁLVAREZ

Geógrafo por la UNAM. Cuenta con diplomados en Gestión, Ingeniería y Ciencias para la Resiliencia en los Desastres. Labora como jefe de Departamento de Análisis de Fenómenos Geotécnicos, de la Dirección de Investigación del Cenapred.

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JOEL ARAGÓN CÁRDENAS

Maestro en Ingeniería con especialidad en Estructuras por la Facultad de Ingeniería de la Universidad Autónoma de México (UNAM). Formó parte de la Subdirección de Riesgos Estructurales en el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred), donde actualmente es subdirector de Vulnerabilidad Estructural de la Dirección de Investigación del Cenapred.

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LEOBARDO DOMÍNGUEZ MORALES

Ingeniero civil por Benemérita Universidad Autónoma de Puebla con Maestría en la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, donde fue profesor investigador. Ha participado en proyectos sobre instrumentación geotécnica, sísmica y puvial en diversas partes del mundo y ha colaborado en misiones de apoyo técnico en América Latina y Asia. Es miembro fundador del Comité de la Estrategia Mexicana para la Mitigación de Riesgos por Inestabilidad de Laderas.

Actualmente es el subdirector de Dinámica de Suelos y Procesos Gravitacionales, de la Dirección de Investigación del Cenapred.

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YOLANDA FERNÁNDEZ MARTÍNEZ

Doctora en Arquitectura por la Universidad de Guanajuato, así como licenciada y maestra en Arquitectura por la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY). A lo largo de su trayectoria se ha desempeñado tanto en el sector privado, el público, como en la docencia, trabajando como profesora e investigadora en la Facultad de Arquitectura de la UADY, y desde el año 2000 en el área de diseño y desarrollo urbano y vivienda. Actualmente es coordinadora de la Maestría en Arquitectura de la FAUADY. Sus áreas de investigación son la expansión urbana, así como los instrumentos normativos.

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MARIO ALFREDO HERNÁNDEZ SÁNCHEZ

Doctor en Humanidades, con especialidad en Filosofía Moral y Política, por la Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa (UAM-I). Se desempeña como profesor investigador de la Facultad de Filosofía y Letras, así como coordinador del Posgrado Interinstitucional en Derechos Humanos en la Universidad Autónoma de Tlaxcala. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel I. A lo largo de su trayectoria ha sido profesor invitado en numerosas universidades y fungió como asesor de la Presidencia del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación y de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México.

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MAIRA GABRIELA JURADO GUTIÉRREZ

Maestra en Derechos Humanos por la Universidad Iberoamericana con estudios en Cooperación Internacional para el Desarrollo, y Licenciada en Relaciones Internacionales, también por la Universidad Iberoamericana. Actualmente se desempeña como directora de Operación y Seguimiento a Programas en la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial Urbano (Sedatu).

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CARINA ARVIZU MACHADO

Maestra en Diseño de Ciudad y Ciencias Sociales por la London School of Economic and Political Sciences y arquitecta por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey. Actualmente se desempeña como directora de Desarrollo Urbano del Tren Maya en el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) y fue subsecretaria de Desarrollo Urbano y Vivienda en la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial Urbano (Sedatu).

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MALINALLI HERNÁNDEZ-REYES

Estudiante del Doctorado en Estudios Humanísticos del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey. Su investigación se centra en los efectos de las tareas reproductivas en la labor productiva de la mujer en la Zona Metropolitana de Monterrey (ZMM). Es maestra en Ingeniería y Administración de la Construcción por la misma institución y por la Universidad Veracruzana. Realizó una estancia académica en el Grupo de Investigación en Geografía y Género del Departamento de Geografía en la Universidad Autónoma de Barcelona para la revisión metodológica de su investigación doctoral.

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ALEJANDRA PALACIOS M.

Arquitecta por el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey. Se desempeña como especialista de Apoyo en Sistemas de Información Geográfica para las Áreas de Vivienda y Urbanismo del Centro Cemex-Tec de Monterrey.

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JOAQUÍN R. GARCÍA V.

Arquitecto por el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey. Se desempeña como especialista de Apoyo para el Área de Vivienda del Centro Cemex-Tec de Monterrey.

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CARMEN ARMENTA MENCHACA

Arquitecta por el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey. Es especialista en Diseño Urbano y Desarrollo Inmobiliario. Ha desarrollado una trayectoria profesional híbrida, alternando su trabajo entre la academia, la investigación tanto científica como aplicada, y la práctica privada de la profesión. Su principal línea de investigación es la vivienda, privilegiando la investigación aplicada para el desarrollo de metodologías y programas, dirigidos a dar solución a la problemática de vivienda en los sectores de población históricamente más vulnerables y vulnerados. Desde el 2014 es líder del Área de Vivienda del Centro Cemex-Tec de Monterrey.

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ELENA V. V. SOLÍS PÉREZ

Licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma Nacional de México (UNAM) y especialista en producción social de vivienda de bajos ingresos. Cuenta con una trayectoria de más de 45 años en la administración pública, la academia y la iniciativa privada. Ha colaborado en organismos de vivienda y de regularización de la tenencia de la tierra en el ámbito federal y de la Ciudad de México. Ha realizado investigaciones en materia de vivienda y política habitacional para el Banco Mundial, Hábitat para la Humanidad América Latina y el Caribe y el Centro Cooperativo Sueco. Colaboró con la Comisión de Vivienda para las reformas a la Ley de Vivienda 2006. De 2007 a la fecha dirige el Centro de Apoyo Mejoremos, una organización distinguida con el Premio Nacional de Vivienda 2014, en la categoría de Producción Social de Vivienda Urbana.

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PEDRO PACHECO SOLANO Y ALICIA SOFÍA LANDÍN QUIRÓS

Estudiantes de noveno semestre de Ingeniería en Desarrollo Sustentable del Tecnológico de Monterrey. Desde enero de 2018 han sido asistentes de investigación en el Laboratorio de Sistemas de Información Georreferenciada del ITESM participando en la elaboración de atlas de riesgo y planes de desarrollo urbano.

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SEBASTIÁN FAJARDO TURNER

Estudiante de décimo semestre de la carrera de Arquitectura del Tecnológico de Monterrey. Desde enero de 2020 se desempeña como asistente de investigación en el Laboratorio de Sistemas de Información Georreferenciada del ITESM, donde ha participado en la elaboración de planes municipales de desarrollo y un estudio sobre la expansión urbana de Monterrey.

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DIEGO FABIÁN LOZANO GARCÍA

Biólogo egresado de la Facultad de Ciencias de la UNAM. Cuenta con una Maestría en Ciencias y un Doctorado del Departamento Forestal en el área de Análisis Geoespacial, por la Universidad de Purdue, Indiana, en Estados Unidos. Es director y fundador del Laboratorio de Sistemas de Información Georreferenciada del ITESM, campus Monterrey. También es miembro del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel I. Tiene una amplia experiencia en el uso de herramientas de percepción remota para análisis de riesgos, calidad ambiental y desarrollo urbano.

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ROBERTO PONCE LÓPEZ

Doctorado en Estudios Urbanos y Planeación por el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), en Estados Unidos, y una Maestría en Política Pública por la Universidad Carnegie Mellon (CMU), en Estados Unidos. Actualmente es profesor-investigador de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tecnológico de Monterrey. Su investigación es sobre la modelación urbana y el diseño de políticas públicas de transporte y uso de suelo.

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PALOMA SILVA DE ANZORENA

Experta en el diseño de políticas públicas, subsidio y financiamiento a mercados de vivienda y desarrollo urbano sustentable en Latinoamérica y el Caribe. Actualmente labora en el Banco Interamericano de Desarrollo en Washington. A lo largo de su trayectoria profesional se ha desempeñado como ministra de Vivienda en México y directora general adjunta de Sociedad Hipotecaria Federal. Es socia fundadora de IXE Banco y AFORE XX, así como miembro del consejo de administración de diversas instituciones públicas. También se desempeña como catedrática con más de 20 años de experiencia, impartiendo clases a nivel licenciatura y maestría.

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NORMA GABRIELA LÓPEZ CASTAÑEDA

Es abogada por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y Maestra en Derecho Fiscal por la Universidad Panamericana (UP). Desde diciembre de 2018 tiene a su cargo la Dirección de Incorporación y Recaudación del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). A lo largo de su trayectoria ha ocupado diversos cargos en otras instituciones públicas, como el Servicio de Administración y Enajenación de Bienes (SAE) y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). Asimismo, ha laborado en la industria privada y la academia.

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IRENE ESPINOSA CANTELLANO

Economista y funcionaria pública. Desde enero de 2018 ocupa el cargo de subgobernadora del Banco de México, convirtiéndose en la primera mujer dentro de la Junta de Gobierno que se estableció con la autonomía en 1994, y la primera en ocupar un rol cupular en el banco central mexicano desde su creación en 1925. Cuenta con una trayectoria de más de 25 años de experiencia en el sector financiero y académico. Se ha destacado profesionalmente tanto en la administración pública como en organismos financieros internacionales.

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JOANA CECILIA CHAPA CANTÚ

Doctora en Economía con especialidad en Teoría Económica y Aplicaciones, titulada con honores, por la Universitat de Barcelona (UB). Desde 2003 es profesora de tiempo completo de la Facultad de Economía de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), y desde 2016 es directora de su Centro de Investigaciones Económicas. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel II, así como miembro fundador y activo de asociaciones vinculadas al análisis sectorial y de finanzas públicas. Del 2007 a la fecha cuenta con alrededor de 50 publicaciones. Sus principales áreas de interés son los modelos multisectoriales, el crecimiento económico y las finanzas públicas.

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MARÍA EUGENIA HURTADO AZPEITIA

Doctora en Arquitectura y profesora en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) desde 1982. Es jefa del taller de proyectos del grupo de apoyo técnico solidario Espacio Máximo y Costo Mínimo, A.C. desde 1983. Junto con su asociado, Carlos González y Lobo, sus trabajos y proyectos han sido distinguidos con diversos premios, entre los que destacan el premio Vassilis Sgoutas 2011, otorgado por la Unión Internacional de Arquitectos UIA en Tokio, y el premio honorífico Magdalena de Plata, 2013, concedido por la Federación de Arquitectura Social – FAS. Ha impartido cursos y dictado talleres en organizaciones civiles de Chile, Cuba, España, México, República Dominicana y Marruecos. Es miembro de la Asociación Mexicana de Arquitectas y Urbanistas (AMAU) y formó parte de la red XIV-E: Vivienda Rural del CYTED-HABYTED de Cooperación Iberoamericana.